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LOS INDECENTES PLAGIOS

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LOS INDECENTES PLAGIOS

por Esteban Fernández
Plagio es el nombre que se le da al ROBO indecente a las palabras invertidas en un escrito, en un libro, en un documento. Es la copia de una obra ajena que se presenta como propia. El plagio es un delito.

Yo sufro el plagio a diario. Ni por un segundo me considero el mejor articulísta. Pero si soy él mas plagiado. Y el record lo tiene “Abuelo ¿Qué Cosa es Cuba?” Ese escrito lo han publicado con -por lo menos- 15 diferentes autores. Desde luego hay otros escritos como “El Zoológico Cubano” , “El Embullo Cubano” “Las Preguntas Cubanas”, “El Placer de ser cubano” que todavía me llegan como sí fueran de otros escritores.

Uno de mis más recientes escritos titulado “Carta a los Reyes Magos” es quizás el último fraude. Me parece que muchos coinciden, al frente de sus computadoras, pensando: “Ñooo, esta cartita está buena, le voy a quitar ESTEBITA y le voy a poner Herculito”.

Y hay otros que no se atribuyen la creatividad del escrito, son como la “gatita de María Ramos que tiran la piedra y esconden la mano” y entonces le envían mis escritos a todos sus contactos sin mi nombre.

Y cuando uno los descubre entonces dicen: “Oh, no, yo lo recibí así- sin autor- y lo hice “forward” a mis amigos”. Y la solución es la siguiente: Cuando la persona recibe un escrito anónimo no debe hacerlo “forward”. Porque desde niños aprendimos que a los anónimos no les debemos hacer caso. Y también nos enseñaron que tanta culpa tiene el que mata la chiva como el que le amarra la pata”. Tan culpable es el que quita mi nombre como él que lo reenvía sin saber quien fue el autor de un escrito. Es como si alguien me deja en el portal un televisor robado del “Walmart” de la esquina de mi casa y en lugar de llamar a la policía salgo a revenderlo.

Hay quienes como Cesar Quiñónez, Gina Pérez, Aldo Rosado-Tuero, y Maria Teresa Villaverde que ya conocen mi estilo y me escriben diciéndome “Aquí te están robando otro”. Y se me murió quien yo consideraba mi “abogado defensor”, Rafael Estévez, quién desde Hialeah salía como un león a defender mis derechos de autor. Llegó al extremo de ponerle a todos mis escritos un símbolo de “Derechos reservados del autor”… Y otra campeona defendiendo mi autoría es Maria Argelia Vizcaino. Esa escritora es como un ángel que siempre le sale al paso a todo el que hurta mis artículos.

Inclusive a través de los años, han existido dos famosos comediantes cubanos, que se han cogido escritos míos completos. Y yo, por admiración hacia ellos, me he hecho de la vista gorda. Y lo triste del caso es que fueron tan grandes que la gente quizás considere que soy yo el que los copia a ellos.

Hay un escrito mío llamado “Dos cartas de Cuba”: una de un miliciano en 1962 y después otra carta del mismo fidelista arrepentido pidiéndome hasta un par de calzoncillos, y muchos me han dicho: “Oh, eso ya lo lo leí antes, el autor es otro conocido periodista, chico no debes copiarle a nadie…”

Y por lo menos yo estoy vivo y a veces intento defenderme pero lo triste es cuando han plagiado escritos del desaparecido Agustín Tamargo. Un tremendo artículo de Agustín llamado “La Legión del Regreso” se lo atribuyen a un fantasmagórico mexicano llamado Víctor Mona. Todavía no ha nacido el mexicano que nos ponga a los cubanos a esa altura astronómica. Varias personas, entre ellos Guaty-Marrero Maggie, Lillian Castañeda, Andrés Pascual, se han ocupado de aclarar ese agravio. Pero el jueves les hablaré ampliamente sobre esto.

La Internet produce una especie de vicio de recibir cosas y acto seguido lanzarlas al mundo. Y no solamente envían plagios sino que le hacen “forwards” a mentiras garrafales e historietas apócrifas- sin indagar a fondo- como que el cocinero de la reina Isabel era un cubano llamada “Elio Gutiérrez”.

Y otro paquetazo fue que iban a canonizar a Mariana Grajales porque exhumaron su cadáver y la encontraron intacta. También recibí un correo donde me aseguraban que el padre del ex Presidente de U.S.A. era un mulato de Sagua la Grande llamado “Francisco Cundo” que había preñado a Ann Durham, la mamá de Barack Obama, cuando ella estaba cortando caña “voluntaria” en el campo cubano. Y los “forwarderos” dándose banquete a costilla de los incautos.

Ahora el último plagiado es el Reverendo Martin Anorga. Su brillante escrito “Hasta Mañana Cuba” nos llega todos los días con diferentes autores y otras sin nombre alguno. Si está mal plagiarme a mí, robarle una autoría a un hombre tan correcto, decente, religioso y honesto como Añorga es un crimen de lesa humanidad.

Hay quienes dicen: “Olvídate de eso, lo importante es que se lean y que rueden tus escritos”. Bueno, si ese fuera mi gusto entonces yo escribiría anónimamente. Además, a que nunca le dijeron eso a Juan Gabriel ni a Armando Manzanero: “Lo importante es que se escuchen sus canciones, despreocúpate de la autoría”…

Y por último: todos deben recordar que YO NO COBRO NI UN CENTAVO, por lo tanto sólo recibo el reconocimiento (unas veces con admiración y otras con odio) de mis lectores. Desde luego, como yo tengo tanta producción de escritos NO HACE FALTA QUE ME LOS ROBEN estoy dispuesto a ceder la autoría de algún trabajo a cualquier aspirante a escritor frustrado.

MGUATYMARRERO PARA CJARONÚ

Los plagios

Los plagios

ESTEBANFDEZFOTOACTUAL

Por Esteban Fernández 

Plagio es el nombre que se le da al ROBO indecente a las palabras invertidas en  un escrito, en un libro, en un documento. Es la copia de una obra ajena que se  presenta como propia. El plagio es un delito.

Yo sufro el plagio a diario. Ni por un segundo me considero el mejor articulista.  El mejor yo creo que es Roberto Luque Escalona. Pero si soy él más plagiado. Y  el record lo tiene «Abuelo ¿Qué Cosa es Cuba?» Ese escrito lo han publicado con  -por lo menos- 15 diferentes autores. Desde luego hay otros escritos como “El  Zoológico Cubano” , «El Embullo Cubano» «Las Preguntas Cubanas», «El Placer de  ser cubano» que todavía me llegan como sí fueran de otros escritores.

Uno de mis más recientes escritos titulado “Carta a los Reyes Magos” es quizás  el último fraude. Me parece que muchos coinciden, al frente de sus computadoras,  pensando: “Ñooo, esta cartita está buena, le voy a quitar ESTEBITA y le voy a  poner Herculito”.

Y hay otros que no se atribuyen la creatividad del escrito, son como la “gatita  de María Ramos que tiran la piedra y esconden la mano” y entonces le envían mis  escritos a todos sus contactos sin mi nombre.

Y cuando uno los descubre entonces dicen: “Oh, no, yo lo recibí así- sin autor-  y lo hice “forward” a mis amigos”. Y la solución es la siguiente: Cuando la  persona recibe un escrito anónimo no debe hacerlo “forward”. Porque desde niños  aprendimos que a los anónimos no les debemos hacer caso. Y también nos enseñaron  que tanta culpa tiene el que mata la chiva como el que le amarra la pata”. Tan  culpable es el que quita mi nombre como él que lo reenvía sin saber quién fue el  autor de un escrito. Es como si alguien me deja en el portal un televisor robado  del «Walmart» de la esquina de mi casa y en lugar de llamar a la policía salgo a  revenderlo.

Hay quienes como Cesar Quiñónez, Gina Pérez, Aldo Rosado, y María Teresa  Villaverde que ya conocen mi estilo y me escriben diciéndome “Aquí te están  robando otro”. Y se me murió quien yo consideraba mi “abogado defensor”, Rafael  Estévez, quién desde Hialeah salía como un león a defender mis derechos de autor.  Llegó al extremo de ponerle a todos mis escritos un símbolo de “Derechos  reservados del autor”… Y otra campeona defendiendo mi autoría es María Argelia  Vizcaíno. Esa escritora es como un ángel que siempre le sale al paso a todo el  que hurta mis artículos.

Inclusive a través de los años, han existido dos famosos comediantes cubanos,  que se han cogido escritos míos completos. Y yo, por admiración hacia ellos, me  he hecho de la vista gorda. Y lo triste del caso es que son tan grandes que la  gente quizás considere que soy yo el que los copia a ellos.

Hay un escrito mío llamado «Dos cartas de Cuba»: una de un miliciano en 1962 y  después otra carta del mismo fidelista arrepentido pidiéndome hasta un par de  calzoncillos, y muchos me han dicho: “Oh, eso ya lo leí antes, el autor es otro  conocido periodista, chico no debes copiarle a nadie”…

Y por lo menos yo estoy vivo y a veces intento defenderme pero lo triste es  cuando han plagiado escritos del desaparecido Agustín Tamargo. Un tremendo  artículo de Agustín llamado “La Legión del Regreso” se lo atribuyen a un  fantasmagórico mexicano llamado Víctor Mona. Todavía no ha nacido el mexicano  que nos ponga a los cubanos a esa altura astronómica. Varias personas, entre  ellos Guaty Marrero, Lillian Castañeda, Andrés Pascual, se han ocupado de  aclarar ese agravio.

La Internet produce una especie de vicio de recibir cosas y acto seguido  lanzarlas al mundo. Y no solamente envían plagios sino que le hacen “forwards” a  mentiras garrafales e historietas apócrifas- sin indagar a fondo- como que el  cocinero de la reina Isabel era un cubano llamada «Elio Gutiérrez» y la Miss  Universo 2011- de Angola- Leila López era cienfueguera.

Y otro paquetazo fue que iban a canonizar a Mariana Grajales porque exhumaron su  cadáver y la encontraron intacta. También recibí un correo donde me aseguraban  que el padre del Presidente de U.S.A. era un mulato de Sagua la Grande llamado  «Francisco Cundo» que había preñado a Ann Durham, la mamá de Barack Obama,  cuando ella estaba cortando caña “voluntaria” en el campo cubano. Y los «forwarderos»  dándose banquete a costilla de los incautos.

Ahora el último plagiado es el Reverendo Martín Añorga. Su brillante escrito  “Hasta Mañana Cuba” nos llega todos los días con diferentes autores y otras sin  nombre alguno. Si está mal plagiarme a mí, robarle una autoría a un hombre tan  correcto, decente, religioso y honesto como Añorga es un crimen de lesa  humanidad…

Hay quienes dicen: “Olvídate de eso, lo importante es que se lean y que rueden  tus escritos”. Bueno, si ese fuera mi gusto entonces yo escribiría anónimamente.  Además, a que no le dicen eso a Juan Gabriel o a Armando Manzanero: “Lo  importante es que se escuchen tus canciones, despreocúpate de la autoría”…

Y por último: todos deben recordar que YO NO COBRO NI UN CENTAVO, por lo tanto  sólo recibo el reconocimiento (unas veces con admiración y otras con odio) de  mis lectores. Desde luego, como yo tengo tanta producción de escritos estoy  dispuesto a ceder la autoría de algún trabajo por cien dólares. Y por tres mil  los doy TODOS en liquidación.

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Publicado por M.Guaty Marrero para Cjaronu