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La dama del vestido verde.

La dama del vestido verde.

Bartolomeo Veneto - Ritratto Di Gentildonna--

Gentil Donna – by Bartolomeo Veneto- Retrato de dama con vestido verde-

Timken Art Gallery – San Diego, California, EE.UU.). Sus mangas abullonadas, desde el hombro hasta el codo y más cerca del codo a la muñeca, se llamarían mangas gigot en la década de 1830. Estas mangas estaban de moda en los 1510s. Su vestido se ve demasiado grande para ella,  puede estar usando un rodillo trasero para ensanchar la falda.

Bartolomeo Veneto,  fue discípulo de Gentile Bellini en Venecia y estudió las novedades de Durero, quien estaba en dicha ciudad hacia 1506. Bartolomeo trabajó a partir de 1505 en la corte de los Este, en Ferrara. Durante esta etapa su pintura se vuelve más decorativa, y comienza a especializarse en el retrato. En 1520 fue a Milán, ciudad donde gozó de fama y donde recibió múltiples e importantes encargos. Sus obras más conocidas son retratos de medio cuerpo de hombres jóvenes adinerados, sus composiciones se destacan por la meticulosidad y detallismo con que están pintadas las telas y los distintos detalles decorativos de las vestiduras. En el Retrato de Ludovico Martinengo en la National Gallery de Londres de 1530, se percibe cómo la obra de Bartolomeo adquiriere sus últimos años un mayor sentido del volumen, profundidad y movimiento.1

Recientemente se ha sugerido que Veneto colaboró con Rafael Sanzio en el mural de La misa de Bolsena, de las Estancias del Vaticano (Estancias de Rafael). Entre sus obras más destacadas, sobresale el Retrato de hombre con sable de la Galería Nacional de Arte Antiguo de Roma (Palacio Barberini), antaño atribuido a Leonardo da Vinci y Hans Holbein el Joven. Las figuras del caballero y el soldado visibles en el paisaje están copiadas de un grabado de Durero de 1496.

Otro Retrato de hombre se conserva en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, y sobre todo es relevante el supuesto Retrato de Lucrecia Borgia, del Instituto Städel de Fráncfort del Meno, no sólo por la presunta identidad de su modelo, sino también por su audaz desnudo y su refinamiento artístico.

MGUATYMARRERO

Colores y fantasías de Lidia Orosa

Autor: Lidia Orosa

Título: Gato escondido-

En una explosión de colores y movimientos, Lidia nos presenta su última pintura  modernista, ¿con un toque de Cubismo?.

MGUATYMARRERO

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“La dama dorada”

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EL PAÍS

Una mirada seria, pero algo inquieta. Una cara sonrojada probablemente por todos los ojos que rodean su cuerpo envuelto en un vestido de oro y por todos los ojos que sabría la contemplarían durante siglos. Cuando alguien se pone delante de Retrato de Adele Bloch-Bauer I sabe que está ante una de las obras maestras de la pintura universal, primer cuadro del llamado “estilo dorado” de Gustav Klimt, la cima de su carrera.

Cuando lo hacía Maria Altmann, veía a su tía, Adele Bloch-Bauer, una mecenas de la escena cultural vienesa de principios del siglo XX, a quien Klimt convirtió con este retrato en una visión dorada y una celebridad, y cuyo nombre casi fue borrado de la historia por los nazis, que, queriendo tachar toda huella judía de la obra, la renombraron Woman in Gold (La dama de oro).

Un título bajo el que se encuentran dos historias: la de Adele Bloch-Bauer y Klimt y la de Maria Altmann y su titánica lucha de siete años contra el Gobierno austriaco para recuperar no una obra de arte, sino el retrato de su tía, descolgado por los nazis de las paredes de su casa en Viena y recolocado durante más de seis décadas en las de la Galería Belvedere entre todos los casos de restitución del arte robado por los nazis, el del Retrato de Adele Bloch-Bauer fue uno de los más famosos y dolorosos para Austria.

Fue de los primeros que convirtieron lo que pretendían fuera un inofensivo lavado de imagen en una caja de Pandora abierta en canal por donde salían el dolor, la culpa y la vergüenza del pueblo austriaco por haber permitido y vitoreado la entrada de Hitler en las calles de Viena en 1938.vedere de la capital austriaca.

En 1903, Ferdinand encargó a Klimt un retrato de Adele. El pintor, que acababa de volver de un viaje inspirador por los mosaicos de Rávena, la transformó en esa visión dorada que se considera una “obra trascendental” en su carrera y que tardó en acabar cuatro años, en los que pudo surgir algo más que una relación pintor-modelo. “Ha habido muchas especulaciones sobre su relación íntima”, confirma Staggs. “En parte por el parecido físico de Adele a la Judith que pintó Klimt semidesnuda. Pero no hay pruebas que puedan confirmarlo”, añade la comisaria de la muestra neoyorquina.

Su vocación de mecenas llevó a Adele a pedir a su marido en su testamento que los dos retratos que le había hecho Klimt fueran donados a la Galería Austriaca en Viena. Ese documento fue sobre el que el Gobierno de Austria se apoyó durante años para conservar su particular Mona Lisa dentro del país.

El otro cuadro

 Adele Bloch-Bauer no quedó satisfecha con el retrato que Klimt le había hecho y le pidió un nuevo retrato que este pintaría cinco años después y recién llegado a Viena tras un largo viaje por Europa en el que visitó París, Florencia, RomaBruselas, Londres y Madrid y en él que se interesó por la obra de Lautrec, Van Gogh, Gauguin y Munch, así como por la de los fauvistas encabezados por Matisse.
La influencia de ese viaje es decisiva en el cambio de estilo en la pintura de Klimt que abandona su época dorada y comienza una etapa calificada como “caleidoscópica” debido al colorido que imprimirá a su obra.
MGUATYMARRERO

Georges de La Tour

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Georges de La Tour. 1593 – 1652

Madrid Museo Nacional del Prado23.02.2016 – 12.06.2016

La personalidad artística de Georges de La Tour ha sido descubierta recientemente. Poco se sabe de su primera formación en la ciudad católica de Vic-sur- Seille, en la Lorena francesa, que debió concluir hacia 1610, en torno a los 17 años. La documentación posterior lo muestra como un pintor acomodado en lo económico, desabrido en lo personal y reconocido en lo profesional, alcanzando en el culmen de su carrera el nombramiento de pintor de Luis XIII.

La Tour vivió en un momento crítico para la historia de la Lorena que finalizó con la pérdida de la independencia política del ducado. En estas adversas condiciones concibió una pintura dotada de lirismo sorprendente, sobre todo en| +

La personalidad artística de Georges de La Tour ha sido descubierta recientemente. Poco se sabe de su primera formación en la ciudad católica de Vic-sur- Seille, en la Lorena francesa, que debió concluir hacia 1610, en torno a los 17 años. La documentación posterior lo muestra como un pintor acomodado en lo económico, desabrido en lo personal y reconocido en lo profesional, alcanzando en el culmen de su carrera el nombramiento de pintor de Luis XIII.

La Tour vivió en un momento crítico para la historia de la Lorena que finalizó con la pérdida de la independencia política del ducado. En estas adversas condiciones concibió una pintura dotada de lirismo sorprendente, sobre todo en sus escenas nocturnas, casi todas ellas religiosas. Son pinturas de colorido casi monocromo y formas monumentales, impregnadas de soledad y silencio.

Comisario:Andrés Úbeda, jefe de Conservación de Pintura Italiana y Francesa, Museo Nacional del Prado, y Dimitri Salmon, Museo del Louvre.

MGuatyMarrero para CJaronu

En memoria de Armando Roblán, un orgullo cubano

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 Recordando su vida y logros.

Francisco Armando Rodríguez Blanco (Roblán) nació el 4 de febrero de 1931 en Bejucal, Habana, en el seno de una modesta familia, su padre fue tabaquero y su madre, costurera. Desde temprana edad demostró talento natural hacia el dibujo y la actuación. Al terminar en la escuela superior, se matriculó en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro donde estudió pintura y escultura.

En Bejucal inició su carrera artística como aficionado, en una compañía en la que hacía desde tramoyista hasta de primer actor. El 4 de diciembre de 1950, se presentó como aficionado, haciendo caricaturas e imitando los personajes dibujados, y triunfó en el programa “Buscando estrellas”, en “Escuela de Televisión” que conducía el gran Gaspar Pumarejo, quien llevó la televisión a Cuba, inaugurando el Canal 4.

Empezó a trabajar como actor cómico en el programa de los divertidos payasos españoles Gabi, Fofó y Milique, luego con los llamados Ases de la risa, Garrido y Piñeiro, en el espacio televisivo Teatro Polar y solidificó su carrera actuando en las principales emisoras radiales y televisivas de la capital que animaba y dirigía Rosendo Rosell.

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En todos esos años hizo tanto de actor cómico como dramático. Y siguió dibujando caricaturas frente a las cámaras de televisión.  En el Canal 2, TV Telemundo, en 1953 ya tenía su propio programa “El show de Roblán”. El teatro también lo cautivó y actuó en salas tanto de La Habana, como del interior de la República.

Ya era un artista famoso cuando tomó camino del exilio en 1961. Residió en Panamá, Puerto Rico y Texas, siempre buscándose la vida con su arte y talento, hasta que finalmente escogió vivir permanentemente en Miami, a falta de Cuba. Ha llevado su trabajo de dibujante a la par de la actuación.  Participó en la fundación de la TV de Panamá, trabajando en la primera Telenovela  producida en ese país llamada “La esquina del infierno” en 1963. Personificó a Jesús en el Teatro Nacional durante la Semana Santa del año 1965. Roblán dejó huellas en la niñez panameña que lo recuerda por la originalidad de sus programas y el profesionalismo puesto en ellos.

Trabajó para Sábado Gigante y en televisión Martí, donde ha escrito y actuado en programas que son transmitidos a Cuba. En Miami, hizo temporadas de teatro popular en salas como el Teatro Martí, el Manuel Artime, el Roxy, el Trail, Bellas Artes, donde se presentaba la compañía Pro Teatro Bufo.  Su parodia de Fidel Castro ha sido  mundialmente famosa, ningún otro actor ha podido lograr una personificación tan parecida y genial como la de  Roblán. Roblán dedica ahora su tiempo a la pintura y a su familia.

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Pinturas del album “Guajiros” de Armando Roblán

Información tomada de : Ena Curnow Diario Las Américas, y el Blog de María Argelia Vizcaino

MGuatyMarrero para Cjaronu- 16 de Noviembre del 2009.

A taste of Italy: Metropolitan Museum hosts show of three northern Italian masters

By Dan Bischoff/For The Star-Ledger ~ nj.com

The “Madonna del Latte” by Bergognone — part of a new summer exhibit at the Metropolitan Museum of Art that’s made up of pieces on loan from northern Italy.

The “Madonna del Latte” by Bergognone — part of a new summer exhibit at the Metropolitan Museum of Art that’s made up of pieces on loan from northern Italy.

Through this summer, the Metropolitan Museum has set up a gallery right in the middle of its European Painting section to show 15 Renaissance pictures brought over from the Accademia Carrara in Bergamo, an Italian town near the border with Switzerland.

The Accademia Carrara is to most Americans an obscure art school, but it has a large collection of paintings (dating from the Renaissance through the 18th century) that concentrates on northern Italian art and its tendency to mix German color and detail with Italian sweep and composition.

To English art lovers, it is more than that: The finest collection in Bergamo, the mountain town where Bernard Berenson settled to begin his great project that set the study of the Renaissance on a scholarly footing. Berenson would become the great authenticator of Italian art during the robber baron age, amassing a fortune by ascribing pictures to this or that famous artist for a fee (Americans know him as the great-grandfather of the actress Marisa Berenson). And the first artist he chose for close study was Lorenzo Lotto, who painted the 17-foot altarpiece in the Dominican monastery at Bergamo, and lived and worked there for 10 years.

“Bellini, Titian, and Lotto: North Italian Paintings from the Accademia Carrara, Bergamo” includes four Lottos, an artist we see relatively little over here, including three small predella for that huge altarpiece. Their high color and rhythmic, detailed storytelling find echoes in much of English Victorian painting. Indeed, those echoes are all around us here — in the esplaniered rose of Sharon behind the Madonna in Bergognone’s “Madonna del Latte” (1485), for example, which looks lifted from a pre-Raphaelite picture (when in fact the influence probably flowed the other way). Not to mention the almost photographic, downright Holbein-looking portraiture of the Veneto, like Giovanni Cariani’s “Portrait of Giovanni Benedetto Caravaggi” (1527).

You might come for the Lottos, or perhaps for the small and very youthful Titian, “Orpheus and Eurydice,” done when the artist was in his early 20s as a kind of binary metaphor — one side of the canvas a pleasant north Italian hill town, the other a volcanic hell — representing the lovers together and apart. But you’ll linger over the portraits, and particularly the two by Giovanni Battista Moroni.

Moroni is considered one of the finest portraitists of the 16th century, and he worked around Bergamo painting the occasional soldier or local grandee, but especially middle-level professionals, like a doctor or lawyer or artist, that was coming into his own in the 1570s. Moroni had a silvery naturalism that is both nearly photographic and psychologically acute; Titian knew him, and recommended his work to Venetian nobility. His “Portrait of a 29-year-old Man” (1567) is the cover art for the Met’s catalogue, but his “Portrait of a Little Girl of the Redetti Family” (1570) is a show-stopper.

She’s an extraordinary concoction of stiff lace and gold brocade, with jewels in her hair and one hand fiddling with a great rope of pearls around her neck, but we notice these things last, if at all — it’s her luminous grey-green eyes that fix you. Painting children is much more difficult than people think, and not just because they don’t sit still. The facial planes are less distinct, and their modeling must account for the near-translucency of young flesh; everything depends on the exact placement of a very few details, the shape of the eyes, nose, lips, and their relationship to the whole. “Little Girl” is marvelous at this, more magical in its simplicity than even Lotto’s “Portrait of Lucina Bambati” (1518-23), with its Romantic, occluded moon bearing the subject’s initials in gold.

There is a fine religious painting by Giovanni Bellini here, too, “Pieta with the Virgin and St. John” (1455-60), from a century or so earlier, a devotional work that moves its figures right up to the picture plane where their mask-like grief is unmistakable, even unavoidable. It’s a great picture, particularly for the way Christ’s pierced dead hands make a knot with the Virgin’s at the very front.

But it isn’t the same thing as meeting a little girl who seems curious and maybe just a tad worried about how you see her. You’ll never guess how close the northern Italian Renaissance is to today unless you see it.

Bellini, Titian, and Lotto: North Italian Paintings from the Accademia Carrara, Bergamo Where: Metropolitan Museum of Art, 1000 Fifth Ave., New York When: Through Sept. 3. Open 9:30 a.m.-5:30 p.m. Tuesdays to Thursdays, 9:30 a.m.-9 p.m. Fridays and Saturdays, and 9:30 a.m.-5:30 p.m. Sundays How much: Suggested admission for adults, $25; $17 for seniors; $12 for students; children younger than 12 admitted free. For more information, call (212) 535-7710 or visit metmuseum.org.

From:     ~ by Dan Bischoff

Taste of Italy-Metropolitan-

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El secreto de Klimt, el artista favorito de críticos… y masas

 El secreto de Klimt, el artista favorito de críticos… y masas

Stephanie Hegarty

BBCMundo

BBC

“El Beso”, de Gustave Klimt es una de las imágenes más populares del arte.

Este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento de Gustav Klimt. La obra más famosa del pintor austriaco, “El Beso”, se ha convertido en un clásico en las paredes de las casas de estudiantes, pero ¿qué hace a Klimt tan atractivo para las masas?

 Las pinturas de Klimt se encuentran entre las más caras del mundo, pero sus reproducciones adornan los objetos más baratos, como tazas e imanes para neveras.Incluso uno de sus trabajos, el “Retrato de Adele Bloch-Bauer”, tiene una muñeca Barbie hecha a su imagen y semejanza. “Es extraordinaria la forma como ‘el factor Klimt’ ha arrasado”, dice el crítico de arte Richard Cork. “Es uno de esos artistas -y no hay muchos – que logra ser reproducido en todas partes”. Su popularidad, dice Cork, es debido en parte a haber sido muy vanguardista en su momento, a que experimentó con cosas nuevas y también a que abordó temas que tienen un amplio agrado.
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“Tiene un atractivo muy sensual y la gente responde a eso casi instintivamente. Empuja a sus cuadros hacia la abstracción, pero lo hace rellenándolos con patrones. Y ese patrón tiene ese tipo de encanto”. Hay una sensación de libertad sobre el trabajo de Klimt, añade, y una calidad edificante con la que la gente se identifica.

Publicado por Maggie para Cjaronu