El día que me perdí en el Vaticano


MGUATYMARRERO

El día que me perdí en el Vaticano

Llegamos al Vaticano  con el tour que habíamos contratado en Roma. Entramos por una puerta lateral desde una pequeña callecita y de repente estábamos frente a unas escaleras impresionantes por su anchura y longitud, una vez arriba en el segundo piso se abría ante nosotros  la Galería de los Mapas seguida por numerosas esculturas y maravillosos tapices, a través de las ventanas se divisaban los  Jardines s en todo su esplendor.

El grupo nos avisó que no nos separáramos y que si lo hacíamos siempre buscáramos la banderita que llevaba ondeando sobre la cabeza la directora de grupo-

Pues todo marchaba muy bien, Alex tomaba video de los jardines mientras yo estudiaba con detenimiento la escultura de la Diosa de a Fertilidad, y el grupo estaba oyendo las explicaciones de la guía.

Al voltearme para unirme al grupo, este había desparecido y Alex tampoco estaba. Comencé a caminar buscándolos pero no los divisaba, cada vez me encontraba con más turistas pero mi gente…. Ni sombra de ellos.

Me recorrí los mismos pasillos una y otra vez, las estancias de Rafael una por una y de regreso, preguntando en cada posta si habían visto a Alex o al grupo, sin suerte. Di vueltas más de una hora y ya estaba entrando en pánico cuando decidí entrar a la Capilla Sixtina  la que estaba repleta de turistas, pero pensé que allí podían estar ya que no aparecían por ningún otro lugar. Esa fue una mala decisión.

Una ola de japoneses me movían de un lado  a otro en contra de mi voluntad, lo mismo estaba contra una pared  que me llevaban hacía el altar. Ni pensar mirar hacia arriba para deleitarme con los frescos pues podía terminar pisoteada. Al fin pude salirme a empujones de aquella hola amarilla pues pensé: “o  salgo de aquí o voy a parar a Japón con esta gente”, y casi sin aliento crucé las verjas y me paré a esperar a Alex en un rincón, desde donde todo lo que veía era un amontonamiento espantoso de personas.

Salí a la Plaza, entré a la Basílica y seguí buscando sin saber que Alex se había separado del grupo y me buscaba también. No teníamos comunicación, pero yo pensaba que la líder del grupo se podía comunicar con la Agencia para aclarar las cosas, y decidí tomar un taxi e irme a Roma al hotel. De allí caminé  a la Agencia, en donde no tenían ni la más mínima idea de lo que les preguntaba, me dijeron  que nadie se había comunicado con ellos al respecto.

Pensé entonces que en algún momento Alex llamaría al hotel y me senté en el lobby.

Mientras tanto en el Vaticano Alex había movilizado a los vigilantes y solo le faltaba llegar a la Guardia Suiza cuando los primeros le dijeron que cerrarían el edificio para buscarme, pero que primero llamara al hotel. Alex no pensó que esto daría resultado y el pobre estaba muy angustiado sin saber que había pasado conmigo.

Suena el teléfono en el lobby del hotel, contesta el empleado::  Ciao, ¿Signora Marrero?  Qui è

…….Hola Alex…………………..

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