La omnipresencia de la pérdida


11755497_704284693037310_7905520452913446143_nUn año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada: había perdido su muñeca.
Kafka se ofreció a ayudar a buscar la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:
– “Por favor no llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras …“- Este fue el comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca. La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente la veía diferente de la muñeca original . Una carta adjunta explicó:
-«mis viajes me han cambiado … “ –
Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca. En resumen, decía: -» Cada cosa que amas es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“- .
Kafka y la Muñeca… la omnipresencia de la pérdida

MGuatyMarrero Para Cjaronu

4 Respuestas a “La omnipresencia de la pérdida

  1. Hermoso sin palabras!!!!!

  2. Elsa M. Rodriguez

    Este relato me ha conmovido. Kafka tenía razón, a lo largo de la vida vamos perdiendo cosas y personas muy queridas y en ese momento de la pérdida sentimos que no es solamente eso lo que perdemos, sino que ya no nos queda ilusión, sin embargo, el tiempo que es la mejor medicina nos enseña que cada día puede traernos algo nuevo que aunque nunca llenará el vacío de nuestra pérdida, también sirve para que pongamos en eso nuestra atención y nuestro afecto. Lo malo es que algunas veces no nos damos cuenta de las cosas que nos rodean y solo vemos lo que nos interesa. Qué bueno que Dios siempre nos da alguna razón para ir llenando poco a poco ese espacio que ocupara aquello que perdimos.

  3. ¡Que bella historia! ¡Que amor y compasión

  4. Yolanda Zayas-Bazan

    Una forma tierna, profunda y sabia de tocar un tema sumamente sensible sin poner el dedo en la llaga.

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