¿Qué se hicieron?


¿Qué se hicieron?            Por Renato L. Recio        

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De niño, y viviendo con mis padres en la finca en Camagüey, mi padrastro tomó bajos su protección a un muchacho como de 14 años al cual nosotros llamábamos cariñosamente, Toñico.

Toñico comenzó a trabajar en la finca y nuestra madre nos indicó que teníamos  que tratarlo como si fuera un hermano más, así nos acostumbramos a ver a Tónico como un hermano  de crianza. Este muchacho a pesar de tener 14 años, era tan inocente como mi hermano mayor, y como  yo, que solo contaba con 8 años, así que, cuando venían los Reyes Magos, Tónico, también los esperaba con candorosa ingenuidad.

Los años fueron pasando y Tóñico fue creciendo hasta que un día acostumbrado a ver a la pareja de Guardias Rurales  que visitaban la finca en sus recorridos, se animó de tal manera que  le dijo a mi  padrastro que  iba a presentarse en el ejército, porque quería ser un soldado más, agregando que él admiraba a Batista. Como ya era mayor de edad mi padrastro le dijo que si esa era su voluntad, le daba su consentimiento. No supe más de Toñico.

Poco antes de salir de Cuba, tuve la suerte de verlo en una finca que fui  a inspeccionar como empleado del Banfaic, tan pronto me vió, se desmontó del caballo y me abrazó fuertemente, había salido ileso del proceso “robolucionario” y yo me sentí feliz de que fuera así.

De  joven, allá por los anos 40s y 50s, hice muchas amistades entre la juventud dentro de la cual me desenvolvía en mi querido Camagüey, tanto muchachas como muchachos, fue una época que disfruté a plenitud con toda esa preciosa juventud que me rodeaba, pero esa época fue pasando paulatinamente, fuimos madurando y pasamos de jóvenes a ser adultos.

Nos graduamos de bachiller y nos trasladamos a la Habana para continuar nuestros estudios en la Bicentenaria Universidad de la Habana, dejando atrás muchos de nuestros amigos y amigas. En la Universidad  hicimos nuevas amistades de jóvenes de otros lugares de Cuba..Con el paso del tiempo vivimos años de angustia y alegrías, fueron años buenos y malos, pero logramos terminar nuestra carrera y graduarnos.

Cada uno tomó un rumbo diferente, cada estudiante y amigo se dirigía a su ciudad natal, o si era de la capital, se quedaba allí, pero todos nos separamos y no tuvimos más contacto, ya que cada uno se dedicó a desempeñar la profesión que había escogido. Para desgracia nuestra todos aquellos sueños que nos habíamos forjado sobre nuestro futuro profesional se vieron alterados de forma abrupta por la revolución realizada por un grupo de facinerosos que tomaron el poder por la fuerza e interrumpieron el sistema democrático establecido en el país por más de 50 años.

Entonces, muchas amistades que creíamos eran fieles amigos y pensaban  como uno, se unieron al sistema y de esa forma además de separarnos de la familia, porque unos lo apoyaban y otros no, las amistades se fueron deteriorando y nos fuimos alejando unos de otros, al extremo que hoy , no sabemos de esos amigos y amigas, no sabemos si abrazaron el sistema que nos gobernaba o si decidieron al igual que nosotros  abandonar el país con la familia más allegada.

Ahora, después que han transcurrido más de 50 años, yo mismo me pregunto qué fue de esos amigos, ¿cambiaron sus ideas?, ¿siguieron con el sistema?, ¿están en el exilio en algún lugar de este mundo?, ¿perecieron luchando equivocadamente por el sistema? ¿O fueron asesinados por oponerse al mismo?

Todas esas preguntas vienen a mi mente, así como los nombres de muchos de mis amigos y amigas, de los cuales más nunca tuve noticias pero de los que aún guardo recuerdos gratos de los momentos felices que una vez compartimos en nuestra juventud.

En el exilio, pude restablecer y renovar algunas de esas amistades, aun mantengo correspondencia con ellos, algunos de mi época universitaria, otros de mi época de secundaria y hasta mantengo comunicación con amigas de mi niñez.  Daría cualquier cosa por saber el destino de todos aquellos que después de tantos años no he podido tener noticias de ellos, son tantos y tantas las amistades que perdí en este proceso tan doloroso, que lamentaré siempre lo que nos sucedió y maldiciré toda mi vida esa revolución que destruyó el amor y unión de la familia cubana.

Aun guardo en mi mente el recuerdo de un buen amigo universitario que estudió la misma carrera que yo, Ingeniero Agrónomo, pero que optó por unirse al tren revolucionario, yo no lo sabía… sin embargo… Precisamente el día que salíamos de Camagüey vía Habana para abandonar el país, en el Aeropuerto de Camagüey, me encontré con este buen amigo (era muy católico), y me informa que va rumbo a Oriente para trabajar para el desgobierno” robolucionario”, me pregunta: “¿ y tú adónde vas?”, cuando le informé que me iba del país con mi familia, fue como si hubiera tenido lepra, se separó de mí y no me habló más, fue el último aldabonazo que recibí de un viejo amigo antes de abandonar mi Patria.

Al menos me fui, sabiendo que este no era más mi amigo. Pero los demás, ¿dónde están?, ¿que se hicieron?, ¿serán como este o serán como yo?…. ¿Dónde está mi hermano de crianza Toñico?, ¿que ha sido de él? ¿está en el exilio, o sigue trabajando en las Granjas del Pueblo?

Cuantas preguntas….. Y no tengo respuestas……

Publicado por MGuatyMarrero para Cjaronu

4 Respuestas a “¿Qué se hicieron?

  1. Amigo Renato, ¡Como uno piensa en lo que quedó atrás! Mas con el desbarajuste social y familiar que ocasionó y ocasiona donde quiera que planta ese sistema infernal. ¿Ha pensado usted en buscarlos a través de la Internet, facebook etc? Quizás si no los encuentre a ellos encuentre algún familiar o alguien que los conozca y le pueda informar.

  2. Renato, me encantan tus anécdotas de aquella vida de años atrás y tus experiencias. Ojalá puedas encontrar más de los amigos que no has podido contactar,Sobre todo a Toñico. ¿Quién sabe y alguno de ellos viva cercano a ti.

  3. Muy triste, Renato. Esa no es solo tu historia, es la de todos los cubanos.

  4. Yolanda Zayas-Bazan

    Renato: No sabes como me identifico con tu experiencia, yo tambien pienso en los Toñicos que desaparecieron junto con nuestra finca “Las Catalinas” en Camagüey. Cierro los ojos y veo sus caras, oigo sus voces y muchas veces me he despertado desconcertada esperando ver las vigas que formaban parte del techo en la vieja casona. Entiendo lo de la lepra porque siendo mi suegro el ultimo gobernador elegido democraticamente en Camagüey experimentamos, desde el 1ero de Enero, dicha lepra cuyo argumento era que no querian comprometerse.

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