Los tranvías en La Habana


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El primer tranvía, en La Habana, comenzó a circular el primero de junio de 1862, de acuerdo a los entendidos de la época. Ese día, con la presencia del Gobernador, don Francisco Serrano Domínguez, duque de la Torre y conde de San Antonio, se inauguró el primer tramo entre las barriadas del Cerro, Jesús del Monte y el Carmelo, en el Vedado.

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Estos tranvías eran tirados por caballos y mulas. Otros tranvías, conocidos como La Maquinita de Vapor y La Cucaracha, comenzaron otro recorrido. La popular ”maquinita” salía desde la esquina de Paseo del Prado y la calle San Lázaro hasta el Vedado y circuló hasta el año 1900, en que se introdujeron los tranvías movidos por energía eléctrica. Más adelante, con unos 4 kilómetros de longitud, se inauguró la primera línea de tranvías eléctricos.

Esta ruta conectaba a Regla con Guanabacoa, dos villas situadas al otro lado de la bahía. Este recorrido comenzó a funcionar el mes de marzo del año 1900, durante la ocupación militar norteamericana en Cuba. Sin embargo, La Havana Electric Railway Company, una empresa fundada en 1899 por un grupo de hombres de negocios de Montreal, con aportes de capital cubano, español y norteamericano eran los encargados de la operación y desarrollo del tranvía habanero.

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 En 1901 la Havana Railway Company inauguró el servicio de tranvías eléctricos de la ciudad de La Habana, cuya planta eléctrica estuvo situada en las calles Aguila y Colón, hasta que fue desmantelada en 1913. La política de esta compañía, que distribuyó sus acciones entre cubanos y españoles, molestó a los norteamericanos, representados entonces por el cónsul general de los Estados Unidos en Cuba, Frank M. Steinhart. El diplomático norteamericano, interesado en el asunto, logró conseguir en Nueva York, con su influencia, el apoyo financiero del arzobispo de la ciudad y de la banca Speyer. En el año 1907, renunció definitivamente a su posición de cónsul general para hacerse cargo de la compañía de tranvías.

Debido a sus gestiones y contactos personales, el servicio público de los tranvías de La Habana se convirtió en un lucrativo negocio. Steinhart, se transformó de la noche a la mañana, en uno de los más poderosos magnates industriales de esa época. Se decía que llegó a tener, durante más de una década, el control total y absoluto del servicio público de electricidad en la ciudad de La Habana, a través de la Havana Electric Railway, Light & Power Company y se las ingenió para conseguir, a través de una financiera norteamericana, un préstamo por la cantidad de 16.5 millones de dólares.

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 Con el pasar de los años, treinta y dos rutas garantizaban un excelente servicio con terminales en la Víbora, el Cerro, Carlos III y el Vedado. Como todo en la vida tiene su final y de acuerdo a los historiadores, el 29 de abril de 1952, en el turno de la madrugada, el tranvía P2 número 388 realizó su último viaje, con el acostumbrado recorrido desde el paradero del Príncipe hasta la Avenida del Puerto y de regreso al paradero del Príncipe, situado en la Avenida de Carlos III. Con su lento y elegante andar, además de un inconfundible y sonoro chirrido, terminaban casi 90 años del servicio de transporte a base de este tipo de vehículo, dando paso a un servicio de autobuses.

 EMILIO J. LEZCANO Especial para El Nuevo Herald

Posted by:Maggie

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