Pierre Auguste Renoir – El columpio -


Renoir, El columpio, 1876, óleo sobre lienzo, Musée d´Orsay, París.

En esta obra Renoir se aproxima a Watteau y a Fragonard (maestros del rococó) y al ambiente de fiestas galantes. Al ser presentado este cuadro por motivo de la tercera muestra impresionista, se le relacionó con el rococó (recordemos el columpio de Fragonard* (abajo).

El columpio-  En esta bella escena Renoir se interesa por mostrar la distribución de luces y sombras en un día soleado. Las manchas de sol que pequeños rayos producen al filtrarse  a través del follaje de los árboles, y que además  iluminan rostros, ropas, y troncos.

El observador está tan cerca (encuadre cerrado) que siente el rumor del bosquecito, ve las hojas caer, y siente también la tibieza del sol, la frescura de los árboles. Se intuye la conversación de la pareja, tal parece que los oimos. La escena es contemplada por una niña de frente, y un hombre que se encuentra asomado trás el árbol.

 Renoir introduce nuevos elementos, pinceladas blancas sueltas, amarillo y azul para resaltar luces y sombras, que en el ojo del observador se sintetizan en un velo de verdor líquido, pero que los críticos de la época llamaron  “manchas de grasa en el vestido de la mujer” (acostumbrados  a la pintura clásica de la época, así lo veían).

 El tiempo parece haberse detenido, la señorita  del columpio y su admirador están en un mundo aparte henchido de sol sin problemas, sin embargo no es una escena estática, sentimos el movimiento y la dinámica de la luz, y los sentimientos de los protagonistas.

  ©MGuatyMarrero-01 de julio de 2000

El columpio de Fragonard

 Jueves 18 de febrero, 2010

5 Comentarios

  1. Asi es, ¡Bellísimo!

    Renoir es uno de mis favoritos, es el Impresionista menos Impresionista, pasaba del Clasisismo (preciosismo), al Impresionismo, a imitar a Ingres, a emular la técnica de Rafael, a las últimas figuras nacaradas irisdicentes de su amplia colección.

    LLegó a declarar en un período de su vida artística: “Quiero hacer un arte perdurable como el de los Museos, nada de manchas, ni rarezas planas del puntillismo, y del fauvismo”. Sin embargo regresaba a lo impresionista de nuevo.
    Un maestro en toda la extensión de la palabra.

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