Archivo de la categoría: Mitos y leyendas cubanas

Leyendas cubanas

Dándole vueltas a la Ceiba del Templete

Dándole vueltas a la Ceiba del Templete

MGuatyMarrero

Cuenta la tradición que el 16 de noviembre de 1519, a la sombra de una Ceiba tuvo lugar una misa, celebrándose acto seguido  la primera asamblea del cabildo presididos por Diego Velázquez de Cuellar -gobernador de Cuba desde 1511 hasta su muerte-. De esta forma y  con la presencia de colonos y vecinos, se establece  la ciudad de San Cristóbal de la Habana.

Tres  siglos después, en 1828 junto a la Ceiba se construyó el Templete,  pequeño edificio neo clásico cuyo arquitecto fue el cubano Antonio María de la Torre. Frente a dicho edificio se alza una columna,  rematada con la estatua de Cristóbal Colón.

También se especula que el gran pintor español Francisco de Goya fue quién en 1806, convenció al francés Jean Baptiste Vermay, de brindar su arte pictórico a la entonces colonia española de Cuba. Vermay embellece el interior del Templete  con tres grandes lienzos que plasman la historia del establecimiento de la ciudad. Años más tarde en ese recinto reposarían en una urna los restos del pintor y los de su esposa.

Allí en aquel histórico lugar, nace la tradición de darle la vuelta a la Ceiba mientras se formula una petición. La petición será concedida si se realiza justo al pie del monumental árbol, exactamente el día en que se celebra la fundación de la ciudad.

La celebración se basa en las tradiciones, ya que la fundación de la villa es indeterminada, y  los datos existentes son innumerables y confusos, por eso el acto público con que se celebra  la fecha, -hasta ahora no se ha probado lo contrario-, está basado en una creencia popular y no en un hecho histórico concreto.

La primera Ceiba murió, la segunda, pese a los esfuerzos realizados por conservarla se secó, y finalmente se sembró otra que es la actual, y donde se mantiene la mágica costumbre de darle vueltas en silencio, mientras se pide  un favor.

-El Templete se encuentra al nordeste de la actual Plaza de Armas en La Habana, Cuba-

© Copyright -MGuatyMarrero- 05 de junio del 2005- Cancún, México

Fotos- Imágenes Google

Leyendas cubanas

Este artículo fue publicado en Cjaronu por primera vez , el 17  de noviembre del 2009

La Tatagua y las matas de Guao.

MGuatyMarrero

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En un poblado cercano a la bahía de Jagua (Cienfuegos, Cuba), y mucho antes de que arribaran los españoles, vivía una hermosa india de nombre Aipiri, que era la envidia de las mujeres de la región, y el encanto de los hombres.

A  Aipiri le gustaba llamar la atención, destacar por su manera de vestir con prendas de colores vivos, y adornos de flores, y por sus aptitudes de bailarina y cantante. Poseía una hermosa voz y estaba presente en todas las reuniones siboneyes , siendo atracción principal de dichos eventos.

La hermosa joven de lustroso cabello, y ojos rasgados, se prendó de un joven siboney muy trabajador, y gran cazador. Se unieron y formaron un hogar. .Al pasar de los meses como era natural, se fue aplacando un poco la pasión, y Aipiri pasaba los días ocupada en los quehaceres de la casa, y esperaba pacientemente a que su esposo llegara cansado de sus cacerías trayendo el sustento del día.

Aipiri se aburría, ya le fastidiaba el ser mujer casada, quería volver a sus diversiones, quería oír halagos, cantar, bailar. Quería volver a hechizar a los hombres con su simpatía y encanto. Estaba hastiada, extrañaba su vida anterior.

Dio a luz a su primer hijo, y el tedio se hizo aún mayor. A la muchacha no le hacía ninguna gracia tener que cuidar de un niño llorón, día y noche. Comenzó a ausentarse de la casa, dejando sólo al bebé. Se juntaba con los vecinos, iba a reuniones, a fiestas. Cada vez pasaba más tiempo fuera del hogar, aunque su marido ni cuenta se daba, ya que Aipiri tenía sumo cuidado de regresar a su casa, poco antes de que él volviera de su diaria faena.

Así, de escapada en escapada, y de fiesta en fiesta, pasó el tiempo y ya contaban con seis hijos. Estos pobrecillos pasaban hambre, y su madre no se ocupaba de cuidarlos, ni siquiera de mantenerlos limpios, subsistían como animalitos en total abandono. Los niños lloraban, y lloraban, en aquel bohío en medio del campo en donde nadie los oía, ni podía ayudarles. Lloraban con un guao, guao, guao.

Pero resultó que los escuchaba el demonio Mabuya, espíritu malo que merodeaba la región, y estaba muy atormentado con aquel sonido que salía de las gargantas de los niños al llorar. Y un buen día el demonio ¡en un terrible arrebato de ira!, decidió callar de una vez por todas aquel: guao, guao, guao…. y convirtió a los niños en matas de guao.

¡Pobrecitos niños! por causa del alocado y desobligado comportamiento de su madre, los convierten en un terrible y cruel arbusto que produce llagas, hinchazón y picazón a quién lo toque. Pero esto no podía quedarse así, la culpable era la madre, y claro, donde hay un demonio malo tiene que haber una contraparte buena, e hizo su aparición el espíritu del bien.

Cuando Aipiri llegó esa tarde a su casa no encontró a los niños por ninguna parte pero en el jardín habían crecido seis extraños arbustos, la joven mujer se puso muy nerviosa, algo había pasado ese día durante su ausencia.

¡De repente todo se oscureció alrededor de ella!, Aipirí se sintió muy pequeña, ¿que le estaba pasando? alzó un brazo y luego el otro, y…. ¡Oh sorpresa se encontró prendida en el techo! El espíritu del bien, buscando venganza por lo que la mujer le había hecho a sus hijos la había convertido en Tatagua, era una mariposa nocturna, esas feas y prietas a las que llaman brujas, ¡era una mariposa bruja! Y así de esa terrible manera, pagó Aipiri su desamor y frivolidad.

latatagua

Señala la leyenda que el esposo de Aipiri buscó a su mujer e hijos por largo tiempo, y un día desapareció del lugar y nunca más se supo de él.

En el mito popular existe la creencia de que si una mariposa bruja entra a una casa es un anuncio de mal agüero, sin embargo la intención del espíritu del bien al transformar a Aipiri en una de estas mariposas, fue el de advertirle a las madres que su obligación era, y sigue siendo, la de cuidar a sus hijos, y que jamás una madre debe abandonar a sus retoños ni descuidarlos.

Desde entonces el guao es una planta temida y evadida por todos. Los niños transformados en arbustos siguen solos, y le cuesta caro a aquellos que se atrevan a tocarlos. Mientras que la madre obsesionada por el mal que les hizo a sus hijos, los busca de casa en casa, atemorizando a los moradores de estas, que tiemblan con su presencia creyéndola portadora de alguna desgracia.

Esta es mi versión de la leyenda.

MGuatyMarrero©Copyright- Derechos reservados.20/06/2006

Imagenes: darnis.inbio.ac.cr/inbioparque/especies/FMPro…

hispanoramaliterario2.ning.com/xn/detail/2052…

La Leyenda de Papá Montero

Esta leyenda fue publicada en Cjaronu el 17 de agosto de 2011.

Muy popular en Isabela y en Sagua a principios del siglo XX lo era este negro que llegó a una edad muy avanzada sin abandonar su carácter festivo y pachanguero.

Su alegría era contagiosa y se le veía en cuanta fiesta se formaba en su barrio isabelino y en ocasiones en Sagua. Con su cabeza blanca como algodón salía de rumba “Papá Montero” con unas atractivas mulatas que siempre lo acompañaban en sus famosos espectáculos, cosa que siempre molestó a su esposa la cual esperó pacientemente a su funeral “para decírselo”.

Cuenta la tradición que fue asesinado en un carnaval y que el velorio de “Papá Montero” fue todo un festival de percusión donde los tambores, tumbadoras y gangarrias de toda Sagua se unieron para complacer al difunto, que así lo había pedido.

En medio del bullicio de improvisaciones ritmáticas de los cantantes, se acercó la esposa, que hasta el momento había permanecido muy callada, e improvisó un estribillo de venganza al muerto:

“A velar a Papá Montero, zumba, ¡ Canalla Rumbero! “, “A velar a Papá Montero”-contestó el coro- y todos riendo apoyaron a la negra vieja que herida en su amor propio vió aquí la ocasión para desahogarse…

El acontecimiento fue tan famoso en la época, que su medio hermano, Don Eliseo Grenet, lo rescató en una de sus composiciones la cual expresa en un estribillo:

” A velar a Papá Montero…”

En la actualidad otros compositores lo siguen recordando.

En 1949, Carreño lo inmortaliza en uno de sus cuadros el cual tituló: “Los Funerales de Papá Montero”. Nicolás Guillén en un verso.

“Sólo dos velas están quemando
un poco de sombra; para tu pequeña
muerte con esas dos velas sobra.”
Publicado por Maggie para Cjaronu

Un viaje a la biblioteca del blog. “La Gaviota del río San Juan”

“La leyenda de “La Gaviota del río San Juan”.

Esta publicación salió por primera vez en el blog en enero del 2010.

Versión de  M. Guaty Marrero

Hace muchos, pero muchos años, en Matanzas, Cuba, ocurrió el suceso que les voy a narrar. Allá por la primavera del año 1795, y muy cerquita del rió San Juan -río que atraviesa Matanzas-. Vivía Julia Rosa con su abuela María Teresa, en una pequeña casucha de madera y guano.

Julia Rosa era una bella jovencita  de 17 años, de piel acanelada y hermosos y profundos ojos verdes. Su abuela María Teresa, era una negra esclava. Según decían las malas lenguas la niña Julia Rosa, tenía los mismos ojos del amo de su abuela: Don Sebastián.

Doña Rosario, la hermana de Don Sebastián sabía que la niña era hija de Julia, la difunta hija de la vieja esclava. Julia había muerto al dar a luz a una niña casi blanca, con profundos ojos verdes, 17 años atrás. Don Sebastián lloró mucho en el entierro de Julia.

A Doña Rosario le incomodaba la idea de que en un futuro, probablemente su hijo Felipe tuviera que compartir la herencia de su tío con su prima Julia Rosa.

Felipe tenía 25 años y había pedido en matrimonio a  Elvirita, una niña bien de la ciudad. El planear ese matrimonio, y mantener su posición económica y social,  constituían una obsesión para Doña Rosario. Era necesario ocultar la verdadera identidad de la niña de los ojos verdes.

Un día llegó a oídos de Doña Rosario y  de Doña María Elvira – mamá de Elvirita, y futura suegra de Felipe-, que el joven llevaba dos semanas visitando la choza del río. ¡Las dos mujeres estaban enfurecidas con la noticia!, y se pusieron de acuerdo para utilizar las dotes de brujo deTata Mongo, el viejo esclavo de Doña María Elvira.

Tata Mongo declarábase jefe brujo con grandes poderes mágicos, adquiridos a través de su herencia africana, y manifestaba que los dioses le hacían favores. El brujo, aseguró categóricamente a las dos mujeres,  ¡que él, Tata Mongo!, ¡separaría a la niña Julia Rosa del niño Felipe!

El hechicero comenzó a rondar la choza del río, hasta que se cercioró que Julia Rosa se encontraba sola, llegó cuando ya atardecía, y le ofreció un extraño dulce de coco a la jovencita. Julia comió el dulce de coco, estaba muy sabroso, aunque ocultaba un extraño sabor que ella no reconocía.

Miéntras la jovencita comía, el hechicero hablaba y hablaba, narrándole extrañas historias de los poderes de los grandes brujos en África, uno de los grandes poderes era el darle vida eterna a las mujeres después de convertirlas en aves.

Julia Rosa estuvo muy interesada en las historias que el negro le contaba,  también le dio un poco de miedo, pero su curiosidad la venció, y le preguntó: ¿Tata Mongo puedes tú convertirme en ave? , claro que si mi niña, le respondió el brujo………… ¡y vivirás para siempre!

                                    Todos buscaban a Julia Rosa, Matanzas no dormía,  la gente se juntaba para registrar hasta el último rincón de la ciudad, ¡había desaparecido como por  encanto! nadie la había visto. ¡Don Sebastián actuaba como enajenado!, ¡la vieja María Teresa no paraba de llorar!, ¡Felipe buscaba desesperado!, la pequeña se había esfumado.

Pasaron muchas horas y muchos días, hasta que una noche la vieja María Teresa reunió a todo el pueblo,  Don Sebastián, Doña Rosario, Doña María Elvira, su hija Elvirita y Felipe incluidos. Les anunció con voz temblorosa  que su nieta había sido victima de un maleficio. ¡Que la habían convertido en gaviota! Todos miraban a la vieja esclava desconcertados,  ¡la vieja María Teresa, se había trastornado!

              Felipe, merodeaba noche y día  junto al río cerca de la choza, ya no lloraba, sus ojos no tenían lágrimas. Habían pasado muchos meses desde que Julia Rosa había desaparecido. Una tarde en que el sol descendía hundiéndose en el río,  Felipe vio una extraña gaviota que volaba hacia él, la insólita ave se posó en una piedra cercana, y ladeando la cabeza lo miró…………: con unos profundos ojos verdes.

Felipe no tenía otra ilusión que la de ver a la gaviota del río, existía para verla, para estar cerca de ella, y así pasó un año o quizás menos, y el pobre enamorado enloqueció. Y a pesar del tiempo transcurrido, y de que mucho ha acontecido de esa fecha a nuestros días, relatan los lugareños que la gaviota de ojos verdes sigue sobrevolando el río San Juan, dicen que busca a Felipe,  y que es eterna…..

¡Que no puede morir!

 ©®MGuatyMarrero- Cancún, México,

09/05/2006

Imágenes Google

El San Lázaro equivocado

En Cuba se venera el San Lázaro equivocado, uno qué no es Santo, es un personaje bíblico. “San Lázaro, el mendigo, el de las llagas, las muletas y los perros, que  tiene su origen en un pasaje de los Evangelios.

Tampoco es Lázaro el resucitado, el personaje bíblico conocido como Lázaro de Betania, hermano de Marta y María. Para la Iglesia, el único santo de ese nombre es San Lázaro Obispo, sin llagas y con mitra, que veneramos el 17 de diciembre.

Hay que ir a buscar la causa de ésta devoción de los Cubanos por el Lázaro leproso, el mendigo, el de la parábola, en las tradiciones lucumíes.

“¿Cuál es la causa entonces de devoción tan extendida en Cuba de la figura del mendigo lacerado? Hay que irla a buscar a la equivalencia que los negros lucumíes persiguieron en sus dioses africanos con las imágenes cristianas. Para ellos el personaje evangélico era Babayú-Aye, el “orisha” que cura a enfermos y protegía a los pobres. Y con este carácter colocaron su imagen en los altares que construían en sus cabildos y lo popularizaron.

“La religión católica jamás santificó al mendigo de la parábola bíblica.Imagen de San Lázaro Obispo en el Santuario, Rincón, Santiago de las Vegas, foto 2003-http://www.guije.com/pueblo/ahabana/rincon/index.htm
Santuario Nacional de San Lázaro Obispo, ubicado en El Rincón, pequeño pueblo localizado al oeste de La Habana.

Sintesis. MGuatyMarrero para Cjaronu

El Gallo de Morón

Gallo de Morón- Morón, Cuba camaguey

Morón es una ciudad camagüeyana famosa por su Gallo el cual va acompañado de la expresión: “Se quedó como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando”.

¿Que pasó en Morón?, ¿Porque el Gallo y la coletilla?

El Gallo de Morón, esta relacionado con la localidad española de Morón de la Frontera, en Sevilla,  España, donde ocurrió la historia del afamado Gallo.

Cuentan las crónicas que allá por el año 1500 el pueblo de Morón de la Frontera, tenía unos problemas tremendos. Estaba dividido en dos bandos de ciudadanos y cada bando tenía su propio alcalde. ¡Era un verdadero caos!, no se podía hacer un nombramiento, ni pasar una orden, ni ejercer la autoridad.

Por minúsculo que fuera el problema a resolver, se convertía de inmediato en una bronca, y no había tranquilidad en el pueblo, ni forma de gobernarlo.

Con el tiempo las  disputas fueron aumentando hasta tomar tintes de motín. Por lo que la Cancillería de Granada tenía que intervenir frecuentemente enviando representantes a los que desde luego el pueblo no tomaba en cuenta.

La  Cancillería de Sevilla y de Granada, y aún la misma Corte de Madrid,  estaban sorprendidas ante el problema de Morón. El pueblo afirmaba que el orgullo de Morón no admitía ningún dictamen de fuera de sus fronteras, aunque éste viniese directamente de la cima magistratorial del país. Pero aunque el pueblo no lo aceptara, a la Cancillería de Granada no le quedó otro remedio que volver a intervenir en los asuntos de Morón.

Así, fue que en la primavera de 1597,  llegó a Morón al doctor Juan Esquivel (Audiencia Regional de Andalucía) que era medio bruto además de resabioso y prepotente,  comenzó a maltratar de palabra a todos. ¡El hombre era intratable! Provocaba a los señores de Morón diciendo entre otras barbaridades que: “donde él estuviese no había más gallo que él”, razón por la que los lugareños le comenzaron a llamar el “Gallo de Morón”.

Cansados del Juez y su prepotente actitud,  los habitantes de Morón – por fin tenían algo en común- se reunieron una noche para sacarlo de allí de una vez por todas. Con engaños  lo llevaron hasta  la salida del pueblo, allí lo desnudaron y le dieron tremenda paliza, en seguida le ordenaron que se marchara y no regresara, y que si se atrevía a volver le iba a ir aún peor.

gallo2 Gallo de Morón de la Frontera

Desde ese día, en las calles de Morón de la Frontera, se canta una coplilla que recuerda a todo el mundo este suceso, y que dice así:

Anda que te vas quedando, como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando,  En la mejor ocasión

gallo-de-moron Gallo de Argentina

En nuestra América se fundaron pueblos con el nombre de Morón en Argentina y en Cuba. Los sevillanos consideraron el hecho como un plagio a la verdad histórica y construyeron un sencillo monumento a un maltrecho Gallo. En contraste, en la localidad de Morón en Argentina se levantó una gran columna coronándola con un hermoso y emplumado Gallo. Mucho más tarde allá por los años cincuenta del siglo pasado se erigió el Gallo de la localidad camagüeyana el que gallardo, fuerte, y desplumado, cantaba dos veces al día por medio de un equipo electrónico.

MGuatyMarrero

Cancún, México

15 de mayo de 2006

Imagenes: Grupo Montellano —  Guije.com– Revisionistas