Cjaronu's Blog

Entradas clasificadas como ‘Mitos y leyendas cubanas’

Leyendas cubanas

17 Noviembre 2009 · 2 comentarios

La Tatagua y las matas de Guao.

MGuatyMarrero

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 En un poblado cercano a la bahía de Jagua (Cienfuegos, Cuba), y mucho antes de que arribaran los españoles, vivía una hermosa india de nombre Aipiri, que era la envidia de las mujeres de la región, y el encanto de los hombres.

A  Aipiri le gustaba llamar la atención, destacar por su manera de vestir con prendas de colores vivos, y adornos de flores, y por sus aptitudes de bailarina y cantante. Poseía una hermosa voz y estaba presente en todas las reuniones siboneyes , siendo atracción principal de dichos eventos.

 La hermosa joven de lustroso cabello, y ojos rasgados, se prendó de un joven siboney muy trabajador, y gran cazador. Se unieron y formaron un hogar. .Al pasar de los meses como era natural, se fue aplacando un poco la pasión, y Aipiri pasaba los días ocupada en los quehaceres de la casa, y esperaba pacientemente a que su esposo llegara cansado de sus cacerías trayendo el sustento del día.

 Aipiri se aburría, ya le fastidiaba el ser mujer casada, quería volver a sus diversiones, quería oír halagos, cantar, bailar. Quería volver a hechizar a los hombres con su simpatía y encanto. Estaba hastiada, extrañaba su vida anterior.

 Dio a luz a su primer hijo, y el tedio se hizo aún mayor. A la muchacha no le hacía ninguna gracia tener que cuidar de un niño llorón, día y noche. Comenzó a ausentarse de la casa, dejando sólo al bebé. Se juntaba con los vecinos, iba a reuniones, a fiestas. Cada vez pasaba más tiempo fuera del hogar, aunque su marido ni cuenta se daba, ya que Aipiri tenía sumo cuidado de regresar a su casa, poco antes de que él volviera de su diaria faena.

 Así, de escapada en escapada, y de fiesta en fiesta, pasó el tiempo y ya contaban con seis hijos. Estos pobrecillos pasaban hambre, y su madre no se ocupaba de cuidarlos, ni siquiera de mantenerlos limpios, subsistían como animalitos en total abandono. Los niños lloraban, y lloraban, en aquel bohío en medio del campo en donde nadie los oía, ni podía ayudarles. Lloraban con un guao, guao, guao.

 Pero resultó que los escuchaba el demonio Mabuya, espíritu malo que merodeaba la región, y estaba muy atormentado con aquel sonido que salía de las gargantas de los niños al llorar. Y un buen día el demonio ¡en un terrible arrebato de ira!, decidió callar de una vez por todas aquel: guao, guao, guao…. y convirtió a los niños en matas de guao.

 ¡Pobrecitos niños! por causa del alocado y desobligado comportamiento de su madre, los convierten en un terrible y cruel arbusto que produce llagas, hinchazón y picazón a quién lo toque. Pero esto no podía quedarse así, la culpable era la madre, y claro, donde hay un demonio malo tiene que haber una contraparte buena, e hizo su aparición el espíritu del bien.

 Cuando Aipiri llegó esa tarde a su casa no encontró a los niños por ninguna parte pero en el jardín habían crecido seis extraños arbustos, la joven mujer se puso muy nerviosa, algo había pasado ese día durante su ausencia.

 ¡De repente todo se oscureció alrededor de ella!, Aipirí se sintió muy pequeña, ¿que le estaba pasando? alzó un brazo y luego el otro, y…. ¡Oh sorpresa se encontró prendida en el techo! El espíritu del bien, buscando venganza por lo que la mujer le había hecho a sus hijos la había convertido en Tatagua, era una mariposa nocturna, esas feas y prietas a las que llaman brujas, ¡era una mariposa bruja! Y así de esa terrible manera, pagó Aipiri su desamor y frivolidad.

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 Señala la leyenda que el esposo de Aipiri buscó a su mujer e hijos por largo tiempo, y un día desapareció del lugar y nunca más se supo de él.

En el mito popular existe la creencia de que si una mariposa bruja entra a una casa es un anuncio de mal agüero, sin embargo la intención del espíritu del bien al transformar a Aipiri en una de estas mariposas, fue el de advertirle a las madres que su obligación era, y sigue siendo, la de cuidar a sus hijos, y que jamás una madre debe abandonar a sus retoños ni descuidarlos.

 Desde entonces el guao es una planta temida y evadida por todos. Los niños transformados en arbustos siguen solos, y le cuesta caro a aquellos que se atrevan a tocarlos. Mientras que la madre obsesionada por el mal que les hizo a sus hijos, los busca de casa en casa, atemorizando a los moradores de estas, que tiemblan con su presencia creyéndola portadora de alguna desgracia.

 Esta es mi versión de la leyenda.

MGuatyMarrero©Copyright- Derechos reservados.20/06/2006 

Imagenes: darnis.inbio.ac.cr/inbioparque/especies/FMPro…

hispanoramaliterario2.ning.com/xn/detail/2052…

Categorías: Cuba · Mitos y leyendas cubanas

El Gallo de Morón

8 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

Gallo de Morón- Morón, Cuba camaguey

Morón es una ciudad camagüeyana famosa por su Gallo el cual va acompañado de la expresión: “Se quedó como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando”.

  ¿Que pasó en Morón?, ¿Porque el Gallo y la coletilla?

 El Gallo de Morón, esta relacionado con la localidad española de Morón de la Frontera, en Sevilla,  España, donde ocurrió la historia del afamado Gallo.

Cuentan las crónicas que allá por el año 1500 el pueblo de Morón de la Frontera, tenía unos problemas tremendos. Estaba dividido en dos bandos de ciudadanos y cada bando tenía su propio alcalde. ¡Era un verdadero caos!, no se podía hacer un nombramiento, ni pasar una orden, ni ejercer la autoridad.

Por minúsculo que fuera el problema a resolver, se convertía de inmediato en una bronca, y no había tranquilidad en el pueblo, ni forma de gobernarlo.

 Con el tiempo las  disputas fueron aumentando hasta tomar tintes de motín. Por lo que la Cancillería de Granada tenía que intervenir frecuentemente enviando representantes a los que desde luego el pueblo no tomaba en cuenta.

La  Cancillería de Sevilla y de Granada, y aún la misma Corte de Madrid,  estaban sorprendidas ante el problema de Morón. El pueblo afirmaba que el orgullo de Morón no admitía ningún dictamen de fuera de sus fronteras, aunque éste viniese directamente de la cima magistratorial del país. Pero aunque el pueblo no lo aceptara, a la Cancillería de Granada no le quedó otro remedio que volver a intervenir en los asuntos de Morón.

 Así, fue que en la primavera de 1597,  llegó a Morón al doctor Juan Esquivel (Audiencia Regional de Andalucía) que era medio bruto además de resabioso y prepotente,  comenzó a maltratar de palabra a todos. ¡El hombre era intratable! Provocaba a los señores de Morón diciendo entre otras barbaridades que: “donde él estuviese no había más gallo que él”, razón por la que los lugareños le comenzaron a llamar el “Gallo de Morón”.

 Cansados del Juez y su prepotente actitud,  los habitantes de Morón – por fin tenían algo en común- se reunieron una noche para sacarlo de allí de una vez por todas. Con engaños  lo llevaron hasta  la salida del pueblo, allí lo desnudaron y le dieron tremenda paliza, en seguida le ordenaron que se marchara y no regresara, y que si se atrevía a volver le iba a ir aún peor.

gallo2 Gallo de Morón de la Frontera

Desde ese día, en las calles de Morón de la Frontera, se canta una coplilla que recuerda a todo el mundo este suceso, y que dice así:

Anda que te vas quedando, como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando,  En la mejor ocasión                                                

              gallo-de-moron Gallo de Argentina                  

 En nuestra América se fundaron pueblos con el nombre de Morón en Argentina y en Cuba. Los sevillanos consideraron el hecho como un plagio a la verdad histórica y construyeron un sencillo monumento a un maltrecho Gallo. En contraste, en la localidad de Morón en Argentina se levantó una gran columna coronándola con un hermoso y emplumado Gallo. Mucho más tarde allá por los años cincuenta del siglo pasado se erigió el Gallo de la localidad camagüeyana el que gallardo, fuerte, y desplumado, cantaba dos veces al día por medio de un equipo electrónico.

MGuatyMarrero

 Cancún, México

15 de mayo de 2006

Imagenes: Grupo Montellano —  Guije.com– Revisionistas

Categorías: Anécdotas · Mitos y leyendas cubanas

Leyendas y supersticiones cubanas.

1 Octubre 2009 · Dejar un comentario

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“La Leyenda de La Milagrosa·”

Por: MGuatyMarrero

El Cementerio de Colón, principal cementerio de la Habana, cuenta con más de 130 años, y está ubicado en el Vedado. Es famoso por su arquitectura funeraria y grandiosos monumentos en los que el mármol de Carrara, el granito, y los vitrales, se han utilizado con profusión. Es considerado uno de los más hermosos de América, sus bóvedas están cuidadosamente engalanadas con impresionantes esculturas, muchas de ellas son verdaderas piezas de arte. Este entorno ha dado paso a las más diversas historias y leyendas.

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  La tumba más popular y sin duda la más visitada es la de Amelia Goyri de la Hoz, una dama de alta alcurnia en vida, conocida ahora como “La Milagrosa”. A esta  tumba desde hace un siglo nunca le faltan las flores ni las visitas de devotos. Era Amelia la sobrina preferida del conde Balboa, y se le atribuyen poderes sobrenaturales desde su muerte de parto en 1901. Esta tumba muestra la estatua de una mujer con un bebé en  los brazos.

 -Amelia-

 Fue Amelia Goyri de la Hoz, una joven aristócrata nacida en la Habana el 29 de enero de 1877,  Amelia se enamora de su primo José Vicente, un joven agraciado pero pobre, el  noviazgo fue rechazado  por los padres de la joven, que aspiraban desposar a su hija con un hombre de mejor posición social.

 José Vicente parte a la manigua con las tropas mambisas, regresando de la guerra en el año 1900 ascendido a capitán del Ejército Libertador, y el noviazgo es finalmente aceptado.  Al año de casados, Amelia Goyri muere víctima de un ataque de eclampsia en el transcurso de su primer parto, el 3 de mayo de 1901, a la tierna edad de  24 años. La joven, que pertenecía a la aristocracia habanera, fue sepultada con su niña entre las piernas, según la costumbre española de la época, en que se les daba sepultura de esa forma a las madres fallecidas durante el alumbramiento.

José Vicente su esposo,  sufre un desajuste mental tras la repentina pérdida de su amada. Comenzó  a  visitar hasta dos veces al día la tumba , vestido de negro, para ”conversar” con Amelia, a quien no creía fallecida. José Vicente observaba un rito durante sus visitas: sonaba una de las cuatro argollas de la tapa del panteón, la de la izquierda, la del corazón de su esposa, y le decía: ”despierta mi Amelia”, y ”hablaba” con ella un largo rato. Cuando abandonaba el lugar, se ponía el sombrero sobre el pecho y caminaba hacia atrás, alejándose lentamente, cabizbajo, sin darle la espalda.

 Cuenta la leyenda que tiempo después muere el padre de Amelia, al destaparse la tumba  para enterrarlo en ella, José Ignacio encuentra que Amelia está intacta y la niña se encuentra en los brazos de ella.

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 La escultura  que adorna la tumba fue esculpida en mármol de Carrara,  en el año 1909 por el artista y amigo de José Vicente, José Villalta de Saavedra, y simboliza la maternidad. El escultor se guió por una foto de la fallecida. El brazo izquierdo de la estatua rodea a un recién nacido y el derecho se apoya en una cruz latina, considerada símbolo del sacrificio.

Comienza a despertar curiosidad la devoción de José Vicente y las historias que cuenta sobre su amada, el relato del bebé transportado a los brazos de su madre en la tumba, la impactante escultura que contribuye al ambiente sacro, y comienza poco a poco a tejerse la historia de santidad de “La Milagrosa”. La tumba empieza a recibir innumerables visitas bajo las protestas del viudo, que pide a las autoridades detenga este flujo de visitantes.

Pero la apasionante leyenda ya está en progreso, se le adjudican favores a la difunta dama,  el brillo de santidad se extiende. Con el cursar de los años llegan  nuevos adeptos de todas partes. Varios milagros son  atribuidos por la población a la nueva santa, desde el poder concebir hijos hasta los buenos partos. Desde entonces, son miles los que la visitan en su morada eterna en busca del tan ansiado milagro, como lo atestiguan las flores acumuladas alrededor del sepulcro, y las lápidas con mensajes de agradecimiento.

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 La tradición consiste en saludarla, haciendo sonar una de las cuatro argollas de metal que adornan la bóveda, y tocando la parte inferior de la imagen esculpida. Los visitantes le dan la vuelta a la tumba y van solicitando su petición, siempre cuidando no darle la espalda a la estatua mientras se recorre el reducido espacio que ocupa. Se le otorga a “La Milagrosa” grandes y milagrosos poderes,  al punto de que muchos han pedido su canonización por parte de la Iglesia Católica.

© Copyright-MGuatyMarrero- 25 de abril, 2004

 

Imagenes: Guije- Cubaencuentro-

Categorías: Mitos y leyendas cubanas

La luz de Yara

25 Agosto 2009 · Dejar un comentario

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Maggie GuatyMarrero

 Los guajiros cubanos han sido muy dados a crear fábulas desde tiempos inmemoriales, forjando una mitología campirana de innumerables historias entre la que se  destacan las luces en caminos y cementerios. Es raro el campesino que no tenga un cuento sobre una luz que se le presentó una noche mientras cabalgaba hacia su casa, al pasar frente a un cementerio, o junto a una ceiba, o una palma.  

El mito de la luz de Yara

Una de las  más famosas de estas leyendas es la llamada “Luz de Yara”,  esta es una de las leyendas más conocidas en todo el Oriente cubano, relacionada con el pasado aborigen.

Aparece reflejada en la literatura cubana del siglo XIX, en más de una versión, y se basa en el hecho histórico de la muerte del célebre cacique Hatuey en una hoguera ardiente, en 1501, en la región donde se encuentra Baracoa, primera villa fundada por los españoles en el país.

 Cuenta la leyenda que una tenue y misteriosa luz, desprendida de la inmensa hoguera del sacrificio, vaga errante por las noches………..

Es el alma de Hatuey.

 Algunas versiones sobre la Luz de Yara:

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 Comienza como un reflejo sobre el mar y se rompe en mil pedazos, pero si una persona ralla un anillo de oro en los arrecifes, “le va para arriba”.

Cuentan que el alma  de Hatuey, reclama a los españoles el oro que se llevaron de Cuba.  Se dice que una muchacha nativa, llamada Yara, se abrazó a Hatuey en el momento del suplicio y de su carne incendiada brotó la luz que lleva siglos recorriendo la comarca.

También lo relacionan con un supuesto tesoro escondido por unos piratas en la ensenada de Porto Santo. Dicen, además, que al bajar la marea, se ve una cadena gruesa que amarra la caja del tesoro, y a su alrededor siempre hay un pez feroz que lo cuida.

 En los alrededores de la más oriental de las ciudades cubanas quedan muchos residentes que conversan sobre historias relacionadas con la Luz de Yara. Quien no la ha visto, sabe de un familiar que se encontró con ella y habla del encuentro como si lo viera. Todo parece indicar que esas narraciones han pasado de generación en generación y forman ya parte inseparable de la propia mitología familiar.

Anécdota -

 Batista, le contó a Gastón Baquero (coterráneo, amigo y consejero consultivo) que debía el éxito de su golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 a la “luz de Yara”.

 Baquero narra:

 Al cuartel general del ejército en el campamento de Columbia se entraba por una de las puertas estrechamente vigiladas. De pronto Batista se decidió por la posta 6, donde el centinela de guardia no sabía de la conspiración militar. Batista, vistiendo el jacket que se ponía en todas sus apariciones peligrosas, llevaba en el bolsillo su pistola “con una bala en el directo”. Al entrar por la posta el centinela no pudo verlo porque lo protegía y hacía invisible la luz de Yara”

  Guillermo Cabrera Infante

Categorías: Mitos y leyendas cubanas

La laguna del Ariguanabo.

23 Agosto 2009 · 2 comentarios

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Cayo La Rosa, pequeño pueblito del sur de Bauta al oeste de La Habana. Terreno llano irrigado por la cercanía de las aguas del río Ariguanabo, el cual proporciona a la comarca gran fertilidad. Sus siempre floridos y verdes valles han constituido un paraíso para sus habitantes. En épocas prehispánicas dicha zona la poblaban dos tribus indígenas que desde tiempos inmemoriales habían tenido grandes e irreconciliables desavenencias. Dos tribus enemigas.

 Cuentan por esa región que los dos caciques tenían como herederos uno, a un gallardo y atractivo joven, el otro, a una preciosa y encantadora muchacha, cuya esbeltez y belleza semejaba la de una palma real. La leyenda narra que la princesa aborigen en uno de sus paseos por la verde y frondosa llanura se encontró con el gallardo y joven príncipe de la tribu enemiga. Los dos se enamoraron perdidamente a primera vista y a  sabiendas que serían condenados por sus padres, y por la totalidad de ambos grupos tribales, cayeron en brazos uno del otro en poco tiempo.

Pasó la estación de la siembra y después la de la cosecha, y los dos enamorados cada vez se querían más, ya no podían vivir sin verse, contaban los minutos que estaban separados y anhelaban sus encuentros.

 El relato da un giro dramático cuando el padre de ella es informado sobre las relaciones de la pareja. El cacique vigiló los movimientos de su hija hasta encontrarla junto al  joven príncipe enemigo. Furioso y vengativo, mató al muchacho frente a la mirada horrorizada de su hija, ésta se desmayó abatida por la confusión y el dolor. La leyenda continúa diciendo que por días y meses la joven permaneció en un semi delirio, que no estaba ni viva ni muerta, y de esta forma pasó varias lunas.

 Y así sucedió que un día la hermosa princesa despertó de su extraño delirio, subió a una alta roca de las que aún se ven por esos rumbos. Soltó sus negros y sedosos cabellos al viento, y durante largos días y largas noches lloró la pérdida de su amado. Fueron tantas, pero tantas, las lágrimas derramadas, fue tanto el llanto que brotó de sus oscuros y tristes ojos, que el valle se colmó de ellas, y así se formó………. La laguna del Ariguanabo.

 MGuatyMarrero

Cancún, México

Categorías: Mitos y leyendas cubanas

La fiesta del Guatao

12 Agosto 2009 · 2 comentarios

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El Guatao es un pueblito agricultor de la provincia habanera ubicado en las cercanías del arroyo de Bauta, se funda alrededor de  1750. El Guatao adquirió notoriedad por el número tan elevado de  fiestas, procesiones y acontecimientos de toda índole que se celebraban anualmente. Una de estas fiestas debe haber llegado a término en condiciones desastrosas, ya que la frase: ¨Terminó como la fiesta del Guatao¨ es  aplicada cuando algo llega desfavorablemente a su fin.

 Existen cuatro versiones sobre la célebre fiesta:

 La versión de los guajiros-

Se dice que durante una animada fiesta llovió mucho, se formaron charcos de agua y por consecuencia las calles se convirtieron en un gran lodazal, ¡no se podía dar un paso en aquel fanguero! A unos guajiros asistentes se le desbarataron los zapatos, le echaron de inmediato la culpa al zapatero que se los había vendido, y decidieron ir por él. Enseguida lo encontraron, y allí mismo le dieron una descomunal paliza, originando que los demás asistentes a  la fiesta -que por lo visto les gustaba una buena bronca-  intervinieran en ella, y finalizara la fiesta en aparatosa pelea.

 La versión de los amantes-

 Este enamorado personaje le prohibió a su amante asistir a las fiestas del pueblo.

Desde luego,  tal y  como pudiéramos pensar, en la siguiente fiesta se apareció la damisela vestida a todo trapo y usando altísimos tacones. Al verla el amante ofendido le gritó que se fuera inmediatamente a su casa, dando lugar a que la señora se trastornara, y zapato en mano  lo atacara a taconazos.  Los presentes se sumaron al altercado tomando partido de uno u otro lado, y se armó una colosal reyerta, Y como hubieran dicho en esa época: ¡Se armó la de San Quintín! (proverbio español) *

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 La versión de los negros congos -

Esta fiesta era de carácter religioso y como se acostumbraba en esos festejos se reunieron todos los sectores de la sociedad del Guatao. Un grupo de negros congos  que vivía por la región (antiguos esclavos) y  que tenían fama de borrachos, también estaban presentes. De repente este grupo armó una gran algarabía -nadie sabe por que causa-, y sonó el primer piñazo. De los puños se fueron a los machetes, y salieron a relucir armas de fuego. Terminando este festejo a  tiros y machetazos en donde desgraciadamente hasta la sangre corrió.

 La versión de los libertadores.

 Esta es la más idealista y legendaria de todas las versiones. Narra el mito  que en 1896 el pueblo del Guatao contaba con gran cantidad de insurgentes, y que un día de fiesta una sección de soldados y guardia civiles españoles, aprovechó la confusión en que se encontraba el pueblo para llevar a cabo una terrible matanza. Terminando con un saldo de 50 muertos y numerosos heridos.

Este acto es considerado una aportación del Guatao a la causa libertadora.

*SE ARMÓ LA DE SAN QUINTÍN. En esta batalla (1557), el Ejército español entró en Francia desde Flandes y aniquiló al francés, pero perdió a la vez muchos hombres.

Imagen de Victor Patricio Landaluze

Pelea callejera: taringa.net

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Leyenda camagüeyana.

22 Julio 2009 · 2 comentarios

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EPITAFIO ETERNO

Aquí Dolores Rondón- finalizó su carrera- ven mortal y considera-

Las grandezas cuáles son:

El orgullo y presunción- la opulencia y el poder- todo llega a fenecer

Pues solo se inmortaliza- el mal que se economiza- y el bien que se puede hacer.

A pocos metros de la entrada del Cementerio del Santo Cristo del Buen Viaje, de la ciudad de Camagüey, se encuentra una supuesta sepultura en la que aparecen inscriptas estas rimas a modo de epitafio, que según historiadores locales, aparecieron allí en 1833.

De inmediato, y hasta nuestros días, la curiosidad comenzó a tejer la historia, desmentida por recientes investigaciones, pero una vez convertida en leyenda, forma parte de las tradiciones, del patrimonio camagüeyano.

Dicen que Dolores Rondón era una bella criolla, con gracia y picardía, muy alegre, que llegó a ser orgullo del barrio donde vivía, algunos aseguraron que era hija de un catalán, propietario de una tienda mixta, y una mulata criolla.

Cerca de la casa de Dolores había una barbería que tenía por dueño a un joven mulato, que además de barbero era un polifacético buscador de vida, nombrado Francisco Juan de Molla y Escobar, quién estaba locamente enamorado de la joven, la que a cambio le prodigó todo tipo de desplantes, desprecios y repulsas.

La niña Dolores se casó con un oficial español lo que la hizo elevar su distinción social, cosa que no duró mucho pues el esposo murió tempranamente, quedando la joven prácticamente en el anonimato.

Años después alguien la identifica entre las enfermas de El Carmen, hospital para mujeres existente en la ciudad, y al conocer del grave estado de la amada, el barbero Francisco se hizo cargo de ella hasta el momento de su muerte.

De pobre fue el entierro, de pobre es la sepultura, y los lugareños le achacan las rimas del epitafio al desafortunado galán.

Desde entonces, todo el que llega al lugar donde se dice que reposan los restos de Dolores, quedará envuelto por el misterio de la leyenda y la fragancia del pequeño ramo de flores que acompañan a la cruz y al epitafio.


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La leyenda de la Giraldilla, por Maggie.

6 Julio 2009 · 1 comentario

 

Tower on Castillo de la Real Fuerza por designwallah. La Giraldilla es el más antiguo de los símbolos de la Ciudad de La Habana. Se trata de una veleta con la figura de una aborigen. Esta sostiene en su mano derecha una varilla de palma, y en su mano izquierda la croz de Calatrava. Tiene una altura de ciento diez centímetros, luce un medallón con el nombre del autor de la escultura, y lleva la falda recogida sobre el muslo derecho.

 Una leyenda de amor

El 20 de marzo de 1537 la Corona española nombraba a don Hernando de Soto séptimo gobernador español en Cuba, con la idea de que organizara una expedición a la Florida, debido a la cercanía de la Isla a la península descubierta por Ponce de León. El 12 de mayo de 1539 partía Soto de La Habana hacia la Florida, al frente de la expedición deseada por el Rey. A partir de ese momento, y por orden expresa de él, su esposa doña Isabel de Bobadilla, se hacía cargo de la administración del país.

 Y cuenta la leyenda que desde ese día, más que atender al gobierno, doña Isabel se pasaba horas enteras en lo más alto del castillo -que por aquel entonces era vivienda del gobernador de Cuba-, escrutinando el horizonte con la esperanza de ver aparecer los barcos que le regresaban a su amado esposo. Aquella vigilia de años, convirtió a Isabel en un personaje legendario.  

  Soto nunca regresó, murió en las cercanías del río Missisipi, el 30 de junio de 1540, pero su leal esposa continuaba esperándolo. Dicen que Isabel finalmente murió de amor. Unos años más tarde un artista habanero de origen canario, Jerónimo Martín Pinzón (1607-1649) se inspiró en aquella mujer y esculpió una figura en su honor.

 Entre 1630 y 1634, y por orden del gobernador Juan de Bitrián y Viamontes fue fundido en bronce y colocada en la parte más alta del baluarte noroeste de la Real Fuerza. El gobernador Bitrán la llamó: “La Giraldilla”, en recuerdo de “La Giralda” de su ciudad natal, Sevilla.

 Poco a poco, la Giraldilla se fue convirtiendo en símbolo de la ciudad de La Habana, conservando para siempre en su resistente bronce la leyenda de Isabel de Bobadilla. Durante siglos, la veleta se mantuvo intacta en su sitio original, a pesar de que decenas de huracanes azotaron la Habana. El ciclón del 20 de octubre de 1926 la arrancó de su pedestal y la precipitó al patio de la fortaleza.

La figura que se encuentra en la Real Fuerza hoy en día, es una réplica, la original se halla en el Museo de la Ciudad -antiguo Palacio de los Capitanes Generales.

MGuatyMarrero/2000

Imagenes de Google.

Categorías: Mitos y leyendas cubanas

El Pelú de Mayajigua.

12 Junio 2009 · 5 comentarios

                                                                                                    San José del Lago, Mayajigua     

                                                                                                                                 balnearios_Mayajigua

Maggie Guaty Marrero

El Balneario de San José del Lago, se encuentra enclavado en el poblado de Mayajigua, municipio de Yaguajay al norte de la Provincia de Las Villas, a unos 60 Km. de Caibarién y a 110 kms de Morón. Allá por el año de 1876 durante la guerra Independentista cubana, se libra una cruenta batalla entre mambises y españoles en la zona de Abras Grandes, muy cerca del poblado de Mayajigua. Un joven mambí: Enrique Rodríguez Pérez, sobrevive al combate, y herido, se interna en la manigua.

Permanece escondido curando de sus lesiones, y sobreviviendo a base de una dieta de frutas y hierbas. Al sentirse mejor, comienza a cazar, y en una de sus cacerías, cae en una hondonada del terreno y se fractura gravemente una pierna. Arrastrándose, llega hasta su refugio, se entablilla la pierna lo mejor que puede, y permanece inmóvil.

La situación era de vida o muerte, echa mano de todo lo que encuentra a su alrededor, y poco a poco va ingiriendo sus zapatos, la vaina de cuero de su machete, y sobrevive a la deshidratación tomando su orina. Durante tres años sufre fuertes dolores, y se desplaza de rodillas de un lado a otro. A pesar de sus limitaciones, la creatividad de nuestro Robinson Crusoe es excepcional, emprende la construcción de una choza de yagua y pencas de palma, siembra viandas, y teje su ropa con fibra de maguey y otras plantas. A estas alturas ya Enrique se había acostumbrado a su soledad de ermitaño, y para evitar que otro ser humano llegara hasta él, ideó y puso trampas para saber si alguien husmeaba a su alrededor. Comienza a salar sus alimentos sustituyendo la sal con trocitos de yagua verde.

Cocina conservando las brazas de fuego encendidas adentro de huecos que abría en la tierra los que cubría con hojas secas y ceniza. Fabricó una especie de almacén donde dentro de güiras secas, guardaba miel y la grasa o manteca de los animales que cazaba Sus pertenencias van en aumento debido a su gran laboriosidad, y ya cuenta con 17 posesiones entre bohíos y cuevas. Estaba asentado cerca del río Jatibonico del Norte que lo surtía de alimento y agua. Para no perderse en el tiempo y con admirable genialidad elabora un almanaque que constaba de pedacitos de ñame insertados por un hilo. Una perrita jíbara es su fiel acompañante.

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Treinta años llevaba nuestro amigo en esta solitaria y extraordinaria vida sin asomarse siquiera a la civilización, aunque en los poblados vecinos hacía mucho que se hablaba de un “monstruo peludo” que vivía en los montes de la Sierra. Un día dos mujeres que trataban de cortar camino atravesando por el monte, se encuentran con él ¡el susto de las féminas fue descomunal! ¡Corren éstas como alma que lleva el diablo hasta llegar a Mayajigua!, allí prontamente relatan el espeluznante encuentro.

De esta forma se confirman las habladurías sobre “el solitario hombre peludo”. Un campesino de la zona se propone calmar los rumores sobre el: “monstruo peludo”, rumores que crecían exageradamente, y decide acercarse al “Pelú”. El lugareño era mulato y eso contaba a su favor. Enrique desconfiaba de los blancos creyéndolos españoles – pensaba que la guerra aún continuaba-.

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Por tres años el campesino le coloca comidas y mensajes en distintos lugares, y entabla amistad con el ermitaño. Al fin lo convence de dejar el monte, y el 4 de junio de 1910, Enrique junto a su amigo y ante el asombro de los habitantes aparece en Mayajigua, peludo, sucio, maloliente, y vestido con tejido de fibras vegetales. En el transcurso de los días el asombro y la novedad, se convierten en burlas y acoso hacia el aturdido y desubicado ex soldado. Pero como siempre existen personas bondadosas, ésta ocasión no fue la excepción y solícitamente algunas familias lo acogieron en sus hogares. Primero que nada lo bañaron, lo vistieron y calzaron, como Dios manda, y se dice que el Pelú se desmayo al tomarse una sopa caliente.

Se propaga velozmente de un pueblo a otro el rumor de la aparición del “Pelú de Mayajigua” el que es reconocido plenamente por las autoridades como: Enrique de Jesús Rodríguez Pérez, combatiente del Ejército Libertador. Llega la noticia a oídos de un hermano del “Pelú” que vivía en Remedios. Éste se traslada a Mayajigua para ampararlo y llevarlo a vivir con él. Acostumbrado a luchar por su sobrevivencia en un ambiente solitario y hostil, y acostumbrado a una existencia colmada de aventuras, Enrique se deprimió en su nueva vida. Narran los que le conocieron que tristemente ocupaba sus horas tejiendo sentado en el suelo.

El tiempo fue pasando y su historia se perdió en el olvido, no sabemos como terminó sus días “El Pelú de Mayajigua”. Me atrevo a pensar que cansado de ésta monótona vida, y al primer descuido de sus parientes, nuestro héroe volvió a internarse en la manigua donde vivió feliz por el resto de sus días.

MGuatyMarrero 07/05/2006

Fotos de Mayajigua: Guije.com

El pelú: Ideas Ocultas

Categorías: Mitos y leyendas cubanas