Travesuras de Juventud 
Por: Tere Guaty DeWitt

En aquellos tiempos de la Cuba de ayer, la mayoría de los Jarunenses pasaban los veranos en la Playa de Jigüey (Fango Beach), como la llamábamos nosotros.
Eran veranos familiares, donde durante el día, podíamos, nadar, montar en barco, o explorar los alrededores, y las noches y fines de semana, las tertulias en la Marquesina del club, donde bailábamos, jugábamos cubiletes o simplemente disfrutábamos la compañía de los buenos amigos.
Uno de esos días, un buen grupo salimos caminando hacia el Central para encontrar la mata de mamoncillos que estaba cerca de la finca de Eduviges (epd)
Cuando terminamos de comer los mamoncillos, Fernandino Casanova (epd) decidió que nos íbamos a robar un cerdito de los de Eduviges.
Con mucho cuidado nos acercamos al más pequeño de los cerditos, el cual empezó a chillar y a correr. Aquello parecía una película de los tres chiflados, todos corríamos tratando de agarrar al dichoso cerdo, nos revolcamos en la tierra y a todas éstas, la risa no nos dejaba agarrar el cerdo, por fin, y después de unos 30 minutos decidimos olvidarnos del cerdo y nos robamos un pollo.
Muy orgullosos de nuestro trofeo, salimos rumbo a la playa, no habíamos caminado ni cinco minutos, cuando vemos venir la guagüita de Eduviges….de inmediato, Chabela que era parte del grupo, escondió el pollo debajo de su blusa, y muy inocentes saludamos al buen señor. Pero, en lugar de seguir para su casa Eduviges se empeño en llevarnos para la playa.

Nos montamos en la camioneta como sardinas en lata. Chabela se sentó encima del pollo para que no hiciera ruido, pero cada vez que Eduviges cogía un bache el pollo piaba, y todos nosotros piábamos como pollo, y el pobre Eduviges se reía y decía: “¡Ah pepillos!”…..
Al llegar a la playa no sabíamos que hacer, no podíamos llevar el pollo a nuestras casas, pues sabíamos que nuestros padres nos darían tremendo castigo.
Entonces, decidimos ir a “Villa Mazorra”, la casa de Crispín y Miguel Valdéz, los cuales nos recibieron como grandes héroes, y no solo escondieron el pollo, sino que se brindaron a cocinarlo. Al día siguiente nos comimos el mejor arroz con pollo que me he comido en mi vida.

Travesuras del ayer
Tere Guaty DeWit
Pompano Beach, Fl
Imagenes: IStockphoto–
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Posted by Maggie