Cjaronu's Blog

Entradas clasificadas como ‘Estampas’

Cuban Missile Crisis 1962

21 Octubre 2009 · Dejar un comentario

At no time in this nation’s history has the importance of aerial reconnaissance been demonstrated more dramatically than during the Cuban Missile Crisis of 1962.
The “Adlai Stevenson moment”.

 By: Maria Teresa Villaverde Trujillo

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ashiningworld@cox.net

Cuban Missile Crisis 1962

On October 22, after accusing the U.S.S.R. of installing nuclear missiles on Cuba, President John F. Kennedy ordered a blockade of the island.  When the Soviet ambassador to the U.N. refused to deny the charge, U.S. ambassador Adlai Stevenson confronted him with these photos of missile sites taken by the high-flying spy plane, the U-2, and the Soviets were compelled to back down.

 The presentation of seemingly incontrovertible evidence would become known as an “Adlai Stevenson moment.”  Robert  Kennedy later admitted that he and his brother found the grainy images quite baffling, and banked on the interpretation proffered by the CIA:  “I, for one, had to take their word for it.”

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      Photograph taken on November 10, 1962 from less than 500 ft. altitude at a speed of 713 mph-.

 Clearly shown are Soviet-built SA-2 surface-to-air missiles (SAMs) in place at launch sites. It is claimed that this was President Kennedy’s favorite photo of the installations, and was mounted in the oval office.

 He used this photo to demonstrate the nature of the threat that the offensive weapons provided. The pattern of dots surrounding the sites are claimed to be camouflage nets which were intended to conceal the equipment positioned beneath them, but which the strip camera rendered ineffective.

 October 21, 2009
ashiningworld@cox.net

Categorías: English · Estampas · Historia

My enchanted friends

27 Septiembre 2009 · 6 comentarios

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The Mellisuga helenae or zunzún, as we know them, is a Native Bird of Cuba.  They were entered into the Guinness Book of World Records as the smallest bird in the world. They are also known as the Bee Hummingbird, some of them so small that could easily be mistaken for a bee, they are 2.5 inches in length and weight 0.06 oz.

As a little girl, I was fascinated by this magical bird.  Within the imagination only a child can posses, these enchanted creatures would transformed into beautiful Fairies, whose wings could sing a captivating melody while spreading magical golden dust. I was sure that only I could see and hear them, they were my little friends always there to protect me.

As a young girl, I was charmed by their beauty and grace. Every afternoon when I came home there they were, welcoming me home.  They danced a graceful dance and drank the nectar from the beautiful flowers just outside my parents’ bedroom window.  The golden light of the sun reflecting from their colorful feathers, I was home.

As the years went by, the business of everyday life made me forget my beautiful enchanted friends. We get so involved in the hustle and bustle of life that we forget to take time to reflect.

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Years later, as an adult and on one of the saddest days of my life.  My sister and I sat in silence and outside my window suspended in mid air was my beautiful Zunzún.  In that moment time stood still, the enchanted Fairy of my childhood was back, she had not forgotten me.  She came to soothe my broken heart, her wings singing their captivating song, while spreading magical golden dust and embracing me with her love.

 Tere Guaty DeWitt

Pompano Beach, FL

Imagenes: bibliotecadigital.ilce.edu.mx

Categorías: Anécdotas · English · Estampas · Familia

Un exilio diferente, por Esteban Fernández

27 Septiembre 2009 · Dejar un comentario

EXILIO DIFERENTE

Por Esteban Fernández

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¿Usted no ha notado que este exilio en que vivimos ya no es igual que antes cuando todos éramos furibundos anticastristas?

Sí, somos el mismo exilio y somos los mismos exiliados, lo diferente es que este exilio se ha llenado de CUBANOS que no son exiliados, ni se siente exiliados, ni piensan como nosotros los exiliados. Es más, muchos están en contra de nosotros los exiliados.

Es algo así como “yo hace dos años que no fumo, que no toco un cigarro, que estoy seguro que no fumaré jamás y sin embargo, no me integro a las filas de los no fumadores ni de los que detestan a los fumadores, los critican y los discriminan”. A mí, a pesar de que no fumo ni fumaré jamás, esos criticones en contra de los cigarrillos me siguen cayendo mal. E igual les pasa a muchísima gente que llega de Cuba, llegan aquí, están aquí, pero no comulgan con nosotros.

Cuando hablamos de guerra, de implantar la justicia contra los fidelistas el día de la libertad estamos hablando de atacar a un tío que es capitán de la Seguridad del Estado, a una abuelita que fue fundadora de un Comité de Defensa en el año 1962, y a un primo hermano que es chivato y a una sobrina que es miliciana.

¡Por favor, si este es un exilio actual que a lo mejor usted va a comer a La Carreta, o a cualquier restaurante en Miami, y a su lado en otra mesa pueden estar comiendo un hijo de Ramiro Valdés, una sobrina de Juan Almeida, y una hija de Fidel Castro!.

Vienen aquí, y siguen viniendo, y llegan todos los días, y el motivo de llegar no es el mismo de los que llegamos porque éramos y SOMOS enemigos jurados de la tiranía castrista, y odiamos todo lo que huela a castrismo y queremos la destrucción total del sistema implantado en Cuba.

Vienen simple y llanamente porque allá “la caña está a tres trozos”, la situación (después de la bancarrota de la URSS y del comunismo internacional) dentro de la Isla es insoportable. Para todos. Hasta para los fidelistas de segunda categoría.

Entonces deciden venir para acá. No para ser enemigos a muerte del castrismo como somos nosotros. De eso nada. Vienen para juntar un poco de dinero, y regresar allá lo antes posible y llevarle a sus familiares lo más posible. Aunque sea un Coronel castrista.

Quizás (y ojalá) no sean todos los que llegan los que no se sienten exiliados. Y ojalá surjan algunos que me digan: “Usted está equivocado, yo odio a Fidel Castro y a todos los fidelistas, y yo vine aquí a combatir con todos los hierros al sistema imperante en mi país”. Vaya, el que diga y sienta eso ¡YO LO CONSIDERO MI HERMANO!.

Pero la gran mayoría no piensa así. Más de 40 años viviendo bajo la feroz propaganda castrista ha hecho mella en sus cerebros. Esa propaganda los ha llevado a creer que los valientes que fueron a Playa Girón son unos mercenarios, y que los exiliados que llegamos en los años 60s éramos todos terratenientes, latifundistas, batistianos, y esbirros, y que aquello no se cae mas nunca.

No, señores, ya este exilio no se parece en nada al exilio iniciado por nosotros. ¿Usted no se acuerda de aquella época donde todos odiábamos a Fidel Castro?. ¿Usted no ha notado que cuando les preguntamos a los recién llegados COMO ESTA LA SITUACIÓN EN CUBA nos dicen que “no hay futuro, no hay comida” y casi nadie añade “Y ESO ES POR CULPA DE UN GRAN HIJO DE PERRA LLAMADO FIDEL CASTRO”?

Antes la división era entre organizaciones que se fajaban discutiendo QUIEN HACIA MAS EN CONTRA DE CASTRO. Este es un exilio diferente. Hoy, desgraciadamente, estamos divididos en anticastristas y gente que no son anticastristas.

 

FIN

http://www.amigospais-guaracabuya.org/oagef003.php

Imagen- Memoria histórica- El Nuevo Herald

Categorías: Cuba · Estampas

“Los bambolleros” – Primera parte – Estampas cubanas de Emilio Cosío

16 Septiembre 2009 · 1 comentario

Nuestro colaborador y amigo Emilio Cosío, continúa delicado de salud. Hacemos votos por su pronto restablecimiento.

MaggieCosio 

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na de las características más arraigadas en la personalidad del cubano es la exageración. Porque los cubanos no somos moderados en nada. Sabemos de todo. Y no hay quien nos ponga un pie delante. Ni en posición social, ni en familia, ni en nada. Y estamos informados de lo que sea. Porque siempre estamos en la viva. ¿Y dinero? Bueno, en eso no hay cubano que no repita aquello de que “tanto tienes tanto vales”. Y lo aplicamos al pie de la letra. Y si no lo tenemos, inventamos un cuento. Como Callejas. Y hecho a la medida de quien nos escucha. Y mientras más exagerado mejor. Porque más pronto se lo creen.

Y somos capaces de hacernos dueños de la Manzana de Gómez mirando a quien sea a los ojos. Sin pestañear. Y contar cómo nuestra familia fue la que construyó la Manzana. Cuando los Gómez no eran nadie. Y cómo fue años después que la compraron los Gómez. Que por cierto aun debían parte del dinero cuando llegó Fidel. Lo que pasa es que esas cosas no las sabe la gente. Y por eso hablan tanta bobería. Y a los Gómez no les hace ninguna gracia que eso se sepa. Y escudriñamos la cara del otro para ver si se lo está creyendo. Y el infeliz lo que está es pensando que se lo va a contar a su mujer. Y lo decente y sencillo que era el señor. A pesar de haber sido tan rico. Y de ahí en adelante le dirá a otros que el sabe la verdadera historia de la Manzana de Gómez. Porque el era amigo íntimo del que la construyó. Ha nacido una bola cubana. Y el bambollero se va también contento porque contando el cuento se sintió importante y rico. Ante la candidez del otro.

 Eso explica el crecimiento acelerado de la Isla de Cuba. Cuyo tamaño debe de ser como el doble de los 114,524 kilómetros cuadrados que decía la geografía de Levi Marrero que tenía. Porque las matemáticas no engañan. Y si no, tengan la paciencia de anotar el tamaño de las fincas que tenían los exiliados. Y sumen. Y cada vez que hablo con un cubano tengo que añadirle un pedazo más. Es como si Cuba no fuera de corcho como decían. Si no de goma. Pues se estira que es una maravilla. Dependiendo de quien está escuchando. Y de quien está hablando. Mientras más crédulo parezca el que escucha, más grande era la finca del otro. Quien nos iba a decir que íbamos a hacerlo mejor que los holandeses. Que dicen que han hecho a Holanda. Robándole su fondo al mar.

 El bambollero confianzudo nunca es un extraño después de los primeros dos minutos de conocerle. En el acto te pregunta de qué parte de Cuba eres. Y tú le dices que de La Habana. Aunque seas de un pueblito donde la estación de ferrocarril tenía un solo banquito para sentarse. Porque era un apeadero en la tierra de nadie. En el que siempre había un jamaiquino con un gallo fino en una bolsa. Asomando la cabeza. Y es que no te da la gana que te esté interrogando.

 Para guardar cierta distancia lo tratas de usted. Y no se da por enterado. O te dice: trátame de tu, que yo no soy tan viejo. Y te dice que le digas Chayo. Y Chayo lo que quiere es entrar en confianza. Sentirse cómodo. En familia. Cuando un cubano pregunta mucho, lo que está tratando es de ubicarte. Para saber cómo tratarte. Y si no pasas el escrutinio, te salaste. Porque te tira a mondongo. Por eso les decimos tantas mentiras a los preguntones.

 Al bambollero que quiere pasar por habanero lo detectamos enseguida. Cuando nos suelta un carbón con R y no con L. En Cuba o éramos de La Habana o del campo. Que según ellos era el resto de la Isla. La pregunta que sigue es saber cuánto tiempo llevas en el exilio. Eso le indica si eres un batistiano o un fidelista. Y te sigue ubicando. Para no meter la pata. Después viene el tema de lo que le robó Fidel al pueblo de Cuba. Y ya está. Ahora le toca a lo que le robó Fidel a él. Que es con lo que Fidel se hizo millonario. Y a continuación la primera exageración. Convirtiendo la bodeguita que tenía en un almacén al por mayor. Y lo que hace es provocar el deseo de coger el turno para subirle la parada.

 El nuevo rico que alardea de dinero es un Chacumbele nato. Que con los alardes de riqueza se delata el mismo como lo que es. Y es que no ha aprendido lo que saben bien los otros ricos: que el alarde de dinero es un imán para pedigüeños. Por eso, cuando les preguntas cómo anda la cosa te dicen que la cosa no anda nada bien. Y que no le pagan. Y no hablan de lo que tienen. No vaya a ser que le pidas algo. Porque o se quedan sin amigos. O sin dinero. O sin los dos. Porque hablarle de dinero a uno que está en la fuácata es como comerse un filete frente a un hambriento. Pero es que el deseo de que todos sepan que ya no es un muerto de hambre, no le permite al nuevo rico parar de alardear. Porque además sabe que lo único que reciben los arrancados es desprecio. Para hablar de riquezas y familia de alcurnia hay que ver bien quienes están escuchando. Y que no esté presente Paquito, que apuntaba terminales y conocía a todo el mundo. Y que se le ocurra preguntarte si tú no eras el que vivía en la cuartería de Magdalena la que echaba las barajas. O se acuerde de cuando jugabas a las damas en un cajón en la acera de la venduta. Y ahí mismo se te cae el altarito.

 La escala social se asciende o se trepa. El nuevo rico la trepa. A base de billetazos. Y papelazos. Pagándole tragos a todo el que le pasa por al lado en el club. Porque ya se hizo socio de un club exclusivo. Un club exclusivo es aquel en el que le echan bola negra a todo el que no sabe darse su lugar. Que es algunas veces el lugar de donde salió el que le dio bola negra. Antes de prosperar. Y cambiar de barrio. Hay bambolleros que posan de sencillos. Y hablan mal de la sociedad. Pero mencionando con familiaridad nombres conocidos para que el otro se dé cuenta de las amistades que él tiene.

 Otros presumen de cultos. En todo. Y no saben que ser culto hoy en día es saber un poquito de algo. Y absolutamente nada de todo lo demás. Como los médicos. Que antiguamente sabían de todo. Y lo mismo lo sobaban a uno, que le enganchaban cien sanguijuelas. O recetaban una jeringa. Y aquella cánula. Que no faltaba en ningún hogar. Y la recordamos. Blanca, erguida, con su manguerita roja. Al lado estaba el no menos terrible aceite de ricino. Y el Hombre con el Bacalao a Cuestas… Hoy en día le dices al médico: doctor, tengo un dolor terrible en una oreja ¿qué puede ser eso? Y el médico te contesta “depende de qué oreja. Yo soy especialista solamente en la derecha”. Y te refiere al Dr. Gacho. Y Gacho te manda a hacer un scan. O un MRI. Y una radiografía. Y te da unas muestras. Y un turno para dentro de treinta días. Y hasta te manda a buscar… Y te llevan en una guaguita con otros viejos descongollados. Que se pasan todo el tiempo exagerando sus males. Para asombrar a los otros Y sentirse importantes. Y tú con lo de la oreja no puedes competir. Y sacas a relucir cómo por poco te mueres con tú apéndice supurado. Cuando tenías quince años. Y te salvaste porque acababan de descubrir la sulfa.

 Libro: Estampas Cubanas-

http://www.amazon.co.uk/Estampas-Cubanas-Emilio-Cosio/dp/0615202713

 Emilio A. Cosío R.

Miami, FL.

Categorías: Estampas

En la cima de la loma, y al pie del cielo

8 Septiembre 2009 · 1 comentario

En la cima de la loma, y al pie del cielo.

Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo
ashiningworld@cox.net

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[Año 1766]
La más antigua representación conocida de Ntra. Sra. de la Caridad.
(Cortesía de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba)

Visto esto, se decidió construir una ermita allí, sobre la montaña, como ella había dado a entender que la deseaba, encima del cerro la cantera donde además se había visto surgir momentáneas luces resplandecientes por tres noches continuas; las que después desaparecían dando por hecho de que aquel era el lugar escogido por la Santísima Imagen. Entre tanto acataban la idea de como levantar su nueva casa decidieron hacerle fiesta de Misa y Sermón, encomendándola al Espíritu Santo.

….. pero sucedió que….  en la profundidad de la tierra, precisamente debajo de esa montaña donde construían su nueva casa, una compañía minera realizaba excavaciones y llegado el momento -años y años después- esos trabajos ocasionaron el derrumbe casi total del santuario…

Y así fue como a la postre
autoridades y pueblo
decidieron que en la cima
de la loma, al pie del cielo,
tendría la Caridad
su definitivo templo!

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                                                                                        Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

En su altar mayor, construido con mármoles de diferentes colores y texturas, reposa la imagen sobre una repisa decorada con cinco serafines, una media luna de oro dividida por la mitad y otra de menores dimensiones, con ínfimas estrellas en los extremos.
Detrás de este altar está colocado el primitivo altar de plata que tuvo su primer santuario.

Y allí quedó para siempre
su dulce rostro moreno,
su rubio Niño Jesús
y sus grandes ojos negros
iluminando la Isla
costa afuera y tierra adentro,
por valles y por montañas
 por beteyes y por pueblos,
ungiendo a ricos y a pobres,
ungiendo a blancos y a negros,
ungiendo a enfermos y a sanos,
ungiendo a malos y a buenos
con su misma fiel sonrisa
y la miel del mismo beso!

(Fragmentos del Romances A la Virgen de la Caridad)

Del poeta cubano Pero Diaz-Landa.Septiembre 8, 2009
ashiningworld@cox.net

Categorías: Cuba · Estampas · Religión

El Zenith de 17 pulgadas.

11 Agosto 2009 · Dejar un comentario

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 Por Esteban Fernández

http://www.nuevoaccion.com/zag_zig.html

El primer televisor lo vi dentro de una vidriera de una tienda que quedaba frente al Parque Central de Güines. Fue, sin lugar a dudas, una de las impresiones más grandes de mi niñez. No podía escuchar lo que decían pero me conformaba con pararme delante del establecimiento a observar las imágenes.  Era algo verdaderamente mágico.

Desde luego, enseguidita le caí a mi padre encima como un pitirre para que comprara una de esas cajas milagrosas. Al fin, una tarde se apareció el viejo en la casa con un Zenith de 17 pulgadas debajo del brazo.

Hoy en día no tengo ni la menor idea de sí eso fue una gran suerte o una desgracia. Ser pionero de la televisión en mi pueblo era sinónimo de tener la casa llena de gente, a veces hasta de desconocidos. La verdad es que la cosa era mucho más fácil cuando mi prima PEPA CARABEO compró un televisor varios meses antes que el nuestro y entonces éramos nosotros los que nos metíamos en su casa a fastidiar y a dar lata. 

Pero al comprarlo nosotros entonces los vecinos nos pagaban con la misma moneda, es decir, con la casa atestada de gente.  Cuando yo llegaba de la calle ya todos los asientos estaban ocupados y tenía que sentarme en el suelo junto a los demás muchachos del barrio. Las ventanas tenían que estar abiertas de par en par para permitirle a los que no cabían en la sala que miraran desde el portal. 

Como la mayoría respetaba el refrigerador y no se atrevía a abrirlo entonces todo el mundo se pasaba la noche pidiéndole agua a mi madre, y la pobre casi no podía ver la televisión alcanzado vasos de H2O a la concurrencia.

De pronto, se rompió el botón de cambiar los canales y un vecino salió corriendo para su casa y trajo un alicate, y con eso le dábamos vuelta.Alguien tenía que sentarse cerca del aparato con el alicate en la mano esperando a que le diéramos ordenes de cambiar de canal. Posiblemente ese fue el primer “control remoto” que yo vi en mi vida.

 Si queríamos salir una noche NO PODIAMOS, porque ya desde las cinco de la tarde comenzaban a llegar algunos a ver a Gaby, Fofó y Miliki. Una noche había un tremendo diluvio en el pueblo y pensamos que descansaríamos de “las visitas” pero de eso nada, ya a las ocho de la noche habían como 20 sombrillas empapadas de agua tiradas en el portal de mi casa. Había más agua en la sala que en el Río Mayabeque.

Una cosa increíble era un vecino que estaba disgustado con mi familia desde hacía muchísimos años, sin embargo, eso no era un impedimento porque llegaba temprano a mi casa, agarraba un sillón, se sentaba y veía la televisión y se mantenía firme en su posición de no hablarnos ni saludarnos.

Los miércoles y los jueves eran los PEORES días porque ponían los MEJORES Programas, Jueves de Partagás y Cabaret Regalías, y ya desde las ocho de la mañana yo escondía tres sillones (haciendo RESERVACIONES en mi propia casa) y no los sacaba a la luz pública hasta las ocho de la noche. A veces casi me orinaba en los pantalones porque si me descuidaba e iba al baño al regresar alguien me decía: “El que fue a Sevilla perdió la silla”.

 En la televisión un locutor llamado Manolo Ortega, que resultó ser un tremendo comunista, quien era el presentador de las noticias en la CMQ-TV y bebía  Hatuey (que indiscutiblemente  para muchos era ” la gran cerveza de Cuba”) mientras la anunciaba, y una tarde vino un vecino a mi casa después de haber tomado, yo sentí  un olor a bebida en toda la sala y creí que provenía del aliento de Manolo Ortega, y estuve mucho tiempo creyendo que la televisión además de verse y oírse se podía oler.

Mi casa se convirtió en la casa de todos, mi mamá colándole café a medio pueblo, discusiones de boxeo en la sala de mi casa, humareda de tabacos. Hasta que, poco a poco, todos comenzaron a comprarse sus propios televisores, y llegó el momento en que uno bajaba por la Loma de Candela y con admiración veía que  nuestro Valle parecía un enjambre de ANTENAS, y entonces, solo entonces, pudimos disfrutar tranquilos y en silencio de los Llopis-Dulzaires en el Álbum Phillips y de Jesús Alvariño en la Taberna de Pedro…(7-31-09)

Una contribución del Ing. Renato Recio

Categorías: Estampas

Les presento a Cheo Burumba. Martha Pardiño

11 Agosto 2009 · 2 comentarios

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Colaboración de la autora Martha Pardiño para CJaronú

Quién es Cheo Burrumba

Cheo Burumba es un cubano nacido en Luyanó, el barrio de Bigote de Gato.

Cheo fue a la escuela pública y terminó el sexto grado pero no pudo seguir estudiando porque su padre se quedó sin pega y tuvo que salir a la calle a pugilatear para buscarse unos cuantos billetes para poder poner la jama en la mesa de su casa.

 Para Cheo su madre y su abuela son santas y por eso tiene las fotos de ellas junto a la imagen de Cachita (léase la Vírgen de la Caridad del Cobre), porque esas tres mujeres son los amores de su vida. 

 Cheo tiene la sabiduría callejera y es además un tipo listo que siempre está en la volá y siempre informado de los últimos acontecimientos fuera o dentro de la isla.  Su lema es: “el que sabe, sabe, y el que no, pá la cola”.

 Cheo es amigo de sus amigos pero al que le juegue fulastre le pone la cruz.

Cheo es trabajador: le mete a cualquier cosa y para él no hay nada difícil.

Cheo es echao pá adelante: ni se humilla ni cree en guaperías.  A él hay que pedirle las cosas por las buenas, con educación como dice su vieja.

 Cheo es inteligente: para él todos los políticos son ladrones, los modistos maricas, las mujeres falsas – exceptuando a su vieja -, los gringos comemierdas  y los cubanos son lo máximo: la candela.

 Cheo no se agobia con los problemas, él resuelve.

Cheo no se apura mucho por las cosas porque sabe que a cualquiera lo coge el ñampiti gorrión, guarda el carro o canta el manisero cuando menos lo espera.

Cheo juega la loto porque cuando cuele las seis bolitas por la canalita le va a comprar a su vieja una casita con jardín y el se va a comprar un Cadillac y va a traer de Cuba a todos sus primos que se están comiendo tremendo cable.

 Cheo toma café, fuma tabaco, come carne de puerco, congrí, plátanos fritos y  yuca,  y no le cabe en la cabeza que la gente diga que eso no es bueno para la salud porque a él no le duelen ni los callos.

 Cheo es generoso, si él tiene billete todo el mundo toma cerveza.

Cheo no es intolerante, pero que no le vengan a decir los rubios de ojos azules que tiene que aprender inglés, porque obligado Cheo no hace nada.  Además él está esperando que los gringos aprendan español que es el idioma más chévere del mundo.

 Cheo tiene visión de futuro: cuando se vaya el caballo él piensa regresar a Cuba y poner un puesto de fritas y churros para hacerse millonario.  Según le mandó a decir su padrino que vive en Luyanó, las fritas y los churros desaparecieron de Cuba como por encanto.  Dice que ya la gente ni se acuerda como lucen y mucho menos que sabor tienen.

Cheo llora cuando oye el himno nacional y tiene en la entrada de su apartamento en Hialeah, una bandera cubana y detrás de la puerta un vaso de aguardiente con un tabaco, porque como él dice hay que estar en el fijo porque el corrido no dá nada.Para Cheo ser cubano es ser simpático, agradecido, limpio, enamorado y único.

Martha Pardiño

Miami, Florida

Marzo 18, 2004

Imagen: continente.nu/castellano/artiklar/artikelpost…

Julio Rivadulla Blog: http://juliorivadulla.blogspot.com/2009/06/cheo-burumba.html

Categorías: Estampas

~Velorios y Entierros~ Emilio Cosío, 2da parte.

9 Agosto 2009 · Dejar un comentario

Cosio

Hoy en día los entierros están motorizados. Y no hay quien se lance a pie. A menos que le guste viajar en un guardafango. Los entierros motorizados hacen que los familiares del muerto se sientan importantes. Como el Presidente. Van en “limousine” detrás de la del muerto. Con escolta policial y todo. Como la mismísima reina de Inglaterra. La caravana de automóviles que les sigue disfruta del raro privilegio de violar la ley “llevándose” la luz roja de todos los semáforos del pueblo. Con la autorización de la policía. Se siente cierta satisfacción después de todo. El problema de la caravana es que a veces se intercalan algunos que ni van al cementerio ni les importa un pito el muerto. Pero que lo confunden a uno. Que si no sabe adónde está el cementerio, se les pierde el muerto. Y la oportunidad de que los familiares vean que él fue. Que es lo más importante. Los que se intercalan, a veces son entretenidos. Que no se dan cuenta de las luces encendidas de los automóviles de la caravana. Otras veces son los mismos descarados que corren detrás de las ambulancias. Para llegar pronto.

Son muy variadas las razones por las que se asiste a las reuniones sociales. A los velorios se asiste por amistad, que son los que sienten de veras el dolor del amigo. También por necesidad, que son aquellos a los que no les queda más remedio que “cumplir” con algún pariente del muerto. Por desgracia…porque se enteró sin querer. Porque hay gentes que no saben en que día viven, pero se pasan el tiempo leyendo los obituarios para enterarse quién se murió. Y no tienen nada mejor que hacer que jeringarle la vida a los que no hubieran querido enterarse. Ni quisieran ir al velorio. Pero ya no les queda más remedio. Estos “noticiosos” son periodistas frustrados. Que logran una primicia con la noticia del muerto. Y hay que ver lo importantes que se sienten. También están los que asisten por interés. Buscando sacar alguna lasca a costa de las relaciones del muerto. Otros asisten por curiosidad. Son los pendencieros. Que los hay. Y son además los únicos idiotas de la reunión. El único que va por obligación, es el muerto.

El denominador común a todos es la necesidad de ser vistos. Al único que le importa eso un bledo es al muerto. Que es al que más miran. Para comentar después que parece que esta dormido. Lo único que diferencia algunos dormidos de los muertos, son los ronquidos. Porque hay algunos que no están muertos, pero lo parecen. Y es necesario ser vistos porque, dejando a un lado la amenidad social del evento, dispararse un velorio sin que lo vean a uno los parientes del muerto no tiene sentido. Y porque aunque hayan firmado el libro de registro es preciso que le vean a uno la cara compungida. Y su lagrimita boba. Si puede. Estos no son los amigos de verdad. Pero lo pretenden. Son los que quieren que se mida su grado de amistad por la fuerza de los manotazos en la espalda. Los dolientes se fijan más en otras cosas. A la hora de despedirse siempre se le dice al doliente que lo acompañarán al entierro, sin falta, al otro día. Aunque no tengan la más ligera intención de ir. A lo que el doliente le contesta que no tenga pena, que él sabe que el (o ella) tienen que trabajar al día siguiente. Con lo que el otro se va contento. Y no va al entierro auque sea el 4 de julio. Para eso ya lo vieron.

A los velorios de personas importantes (V.I.Ps) no falta nadie. Como en las cafeterías de moda. A las que muchos van para ver y ser vistos. Aunque la comida no sirva para nada. Y las exhibiciones de arte. A las que algunos asisten para que lo crean culto. Y en las que, más interesante que lo que expresa la obra, es observar la expresión inteligente de los que las contemplan. Sin saber lo que están mirando. Ni entender nada. Igual que con los libros que no se leen nunca. Pero que exhibimos en la casa. También para aparentar cultura. Con los que son más ignorantes que nosotros. Porque cuando nos topamos con uno que de verdad la tiene, le decimos que nos fascina escucharlo. Aunque no entendamos una papa de lo que dice. Y no hay quien nos haga abrir la boca.

Los velorios en Cuba eran un acontecimiento en el barrio. Los vecinos se enteraban por el más madrugador. Que había visto el crespón negro colgado de la ventana. Con el que se anunciaba al muerto. Como las banderitas de los lotes de automóviles. Y todos se asomaban para ver el crespón. Y propagaban la noticia. Después llamaban al bolitero. Para jugarle fijo y corrido al ocho. El resto del día lo pasaban observando el acontecimiento, y cuando traían el servicio funerario para ver cuantos caballos llevaría el muerto. Y en un cuchicheo interminable pasaban el día. Y se preparaban para asistir. Con corbata negra. Para mostrar respeto. Aunque después se pasaran la noche haciendo cuentos de relajo. Con café gratis. Y el velorio se convertía en un maratón. En el que el mejor amigo era el que se iba más tarde. Era de rigor espetarle al doliente aquello de “lo acompaño en sus sentimientos.” Dándole un abrazo y diciéndole que tenía que tener conformidad. Y se añadía siempre aquello de que “ya descansó” y que “no somos nada.” Y con eso se apartaba para darle una oportunidad al que le seguía. Para que repitiera lo mismo.

En mi pueblo corría un cuento acerca de un limpiador de letrinas que se encontró una botijuela y se hizo rico de la noche a la mañana. Y quiso desde ese día ser también un V.I.P. local. Se emperifollaba con un traje de dril 100, corbata de lacito, zapatos de dos tonos, sombrero de pajilla y un bastón. Y se colaba en cuanto entierro de V.I.P.s se encontrara. O lo colaban los desalmados. Para que hiciera el ridículo. Pues él no estaba acostumbrado a velorios de clase alta y a sus formalidades. Y dicen que una vez, mientras esperaba la oportunidad de abrazarse al doliente oyó que todos le decían algo que terminaba en “miento” y cuando preguntó que era lo que había que decir, algún simpático le dijo que “la campana del Ayuntamiento. Y eso mismo fue lo que le dijo al doliente. En los velorios de los MDH la gritería era más espontánea. Y casi nunca faltaba la que le daba un ataque. Algunos terminaban en un acta de policía. Y en la Guantanamera.

 En el exilio no nos ha quedado más remedio que americanizar el velorio cubano. Los velorios son en la funeraria. Con varias capillas. Y sin gritería. Imagínense cómo sería el escándalo si todos los dolientes de los diferentes muertos gritasen al unísono. Parecería un “stadium” de pelota. La asistencia al evento tiene horas limitadas. Por suerte. Porque llegamos cuando falta una horita para que cierren y quedamos bien. Porque no nos hemos ido. Nos han botado. Otra diferencia es el café. No hay más remedio que pagarlo. Algo moderno es el velorio del duro frío, que es un muerto congelado. Mientras llegan los parientes. O se concluye algún “business” en progreso. Después de todo, al muerto le da lo mismo.

A los que no les da lo mismo es a los que tienen que asistir a un velorio a plazos. La idea de reunir varios muertos en capillas anexas es ventajosa para los viejos. Pues cómo sus amigos son tan viejos como ellos muchas veces parece que se ponen de acuerdo para morirse el mismo día para irse juntos. Con lo que, con un poco de suerte, mata el viejo vivo dos o hasta tres pájaros de un tiro. Saltando de capilla en capilla. En estos casos siempre se les dice a los parientes que acaba de enterarse de la muerte del de al lado. Para que piense que vino por el muerto de él y no por casualidad. De joven, cuando iba a los velorios observaba la caras de los viejos y me preguntaba en que estarían pensando estando tan cerca su turno. Ahora ya no me hago esa pregunta. Porque ya lo sé.

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 Emilio A. Cosío R.

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“Nuestros queridos viejos” por Chila

30 Julio 2009 · 2 comentarios

Reflexionando sobre nuestros ancianitos y sus largas vidas. 

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 El otro día observando a varios de nuestros ancianos me preguntaba . ¿Por qué son tan longevos?  Yo recuerdo que en Cuba, la ingesta de carne era tremenda. La favorita era la de puerco la cual se freía y guardaba en latones en su misma grasa, los chicharrones estaban a la orden del día. Hasta la verdura se freía: la berenjena empanizada, las fritura de malanga, y de yuca, y los plátanos fritos. Si comían ensalada le echaban una cantidad de aceite que aquello era lechuga a la chorrera.

 No se conocía la palabra “carbs” ni mucho menos colesterol. Se ingerían tremendos almuerzos, meriendas, y la comida de por la noche era tan descomunal como la de la mañana , los potajes, los guisos,  frituras, sopas.  Con tanto que comían, pensaríamos que era imposible que vivieran mucho, ¡pues nos equivocamos, aquí tenemos a nuestros viejos que pasan de los 90 años!

 Entonces nos imaginamos que se medicaban muy bien, tampoco…. ¡eran naturistas! , se curaban con cocimientos de tilo para los nervios, yerba buena para el estomago, hojas de” yanten” para la próstata. Hasta el tinte era natural, las rubias no usaban ‘Clairol’, con un enjuaguito de manzanilla  quedaban estupendas.

 Me imagino que  existen  además de los genes, hábitos que ayudan a la larga vida, el levantarse temprano en la mañana, y una siesta al mediodía. Mi abuela por ejemplo, después del almuerzo se acostaba a dormir y no había quien se moviera ni hiciera ruido, es más, todo el mundo tenía que reposar, ¡era obligatorio!

 En las noches se acostaban temprano después de oír algún programa de radio, o alguna novelita como: ‘El derecho de nacer’ o ‘La novela del aire’ (no había TV}, y no se estresaban con los noticieros que nos disparamos hoy en día.

 Los que se acostaban un poco más tarde era porque  esperaban a que tiraran la lotería pues jugaban chivichana (creo que así se llamaban los boleticos que compraban). Y como no había otro entretenimiento las familias eran numerosas, nadie tenía menos de 8 hijos. En el exilio la generación de la que hablamos siguió con sus hábitos. Aunque ya no se podía dormir la siesta porque no había tiempo para eso.

 Yo quisiera saber el secreto de la longevidad para repetirlo en nuestra vida actual, tenemos que imitar a nuestros viejos. ¡Porque nosotros nos morimos de cualquier bobada!, no podemos comer frito, los dulces son pecado mortal, cuidado con el pescado que tiene mercurio, el pollo trae gripe avial o salmonela. Que si el colesterol nos tapa las arterias, y arriba de eso tenemos la presión por las nubes con tanto stress y las amenazas constantes de los Talibanes.    

 Después de mucho meditar y de considerable análisis sobre nuestro estilo de vida, y lo poco que vivimos, he llegado a la conclusión de que a nosotros lo que nos ha hecho daño, es no comer carne de puerco o no usar manteca, pero sobre todo lo que más daño nos ha hecho es el hablar inglés, porque los viejitos cubanos sólo hablan español y se siguen muriendo en el exilio con más de 90 años.    

Mariana (Chila) Cuesta de Monteagudo

Martes 20 de febrero, 2007

Miami,FL

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~Velorios y Entierros~ Emilio Cosío. 1ra parte.

27 Julio 2009 · 1 comentario

~Velorios y Entierros~                                                                                      Cosio       

H ay un tipo de reunión que no acaba de pasar de moda. Cambia la forma en que se celebra, pero no cambia en el fondo. Porque en el fondo siempre hay un muerto. Que es indispensable. Porque es el anfitrión. Y que tiene además la rara habilidad de estar siempre presente estando ausente. Y es que parece que los muertos poseen el don de la ubicuidad. Porque están al mismo tiempo en lugares diferentes. Pues todos consuelan al doliente diciéndole que “Fulanito” está en el Cielo. Aunque lo estemos viendo en la caja. Y aunque estén en realidad pensando que “Fulanito” adonde de verdad está es en el Infierno. O cuando menos en el Purgatorio.

De lo que si no hay duda es que parece que todos esos lugares son para descansar. Pues en los que todos coinciden es en afirmar que “Fulanito” ya descansó. Yo no he conocido ningún muerto que haya ido al Infierno. Y si alguna vez tuve duda de que alguno iría para allí se me quitó al escuchar la despedida del duelo. En la que todos son buenos. Y descubro que alguno de quien yo creía que estaría ya achicharrándose, era después de todo un santo. En un velorio al que asistí, escuchábamos al que despedía el duelo enumerando las virtudes del muerto, diciendo: “Honesto, trabajador, agradecido, cumplidor, amigo ejemplar, generoso… esposo devoto y fiel. Y al llegar a este punto ya hacía rato que nos preguntábamos si nos habríamos equivocado de muerto. Y al escuchar lo de esposo devoto y fiel nos convencimos.

Hoy en día ya va desapareciendo la costumbre de comprometer al mejor orador entre los asistentes al velorio para que se encarame sobre el muerto a exagerar virtudes y a decir mentiras. La mejor manera de honrar al muerto es callarse la boca. Y es más honesto que presentarlo como una persona perfecta. Una persona perfecta, si la hubiera, no la resistiríamos y habría que evitarla por insoportable. Y porque haría más obvios nuestros defectos.

Hay tantas clases de velorios o servicios funerales como sociedades y culturas han existido. Algunos cumplen complicados rituales. Otros ningunos. Otros son extraños. Como el indio americano al que encaraman en un parapeto de palos para que se lo coman los buitres. Y el que pase cerca que se… fastidie. Porque si no se muere del susto, se muere de la infección. En la India el muerto se va en balsa. Y parece que para ahorrarle combustible al Diablo empiezan a darle candela en la misma balsa. A los balseros cubanos la candela se la dan cuando los mandan de regreso a Cuba.

A los faraones egipcios les tomaban el pelo después de muertos. Porque les habían dicho que se iban de viaje. Y les daban hasta el bote. Con provisiones y todo. Pero ni se comían nada, ni iban a ninguna parte. Porque les ponían arriba cuanta piedra encontraban por ahí. Y le hacían una pirámide. Con tal laberinto de pasadizos, que no había quien se saliera. Y les decían que todo eso era para que continuaran su existencia en “el otro lado”. Pero les extirpaban el cerebro. Yo quisiera que alguien me explique como rayos se las iban a arreglar en cualquier lado al que fuesen, los pobrecitos, si los habían dejado con menos seso que el Bobo de la Yuca y no tenían ni con qué pensar. Por eso les ponían su tesoro para sus gastos. A sabiendas de que no eran capaces de usarlo para nada. Pero que les venía de perillas cuando regresaban después para robárselo.

En los tiempos modernos el entierro más extraño que conozco es el de la suegra. Que dicen que hay que enterrarla boca abajo. En la antigüedad los velorios tenían la gritería garantizada. Para eso se contrataban las plañideras. Que eran lloronas de a “tanto el grito…” Y que servían además para establecer la categoría social del muerto. Que se conocía por el número de plañideras.

En Cuba la categoría del muerto se conocía antiguamente por el número de caballos. A más caballos más importante el muerto. Un muerto con cuatro parejas de caballos tirando el coche era todo un señor. Que viajaba elegantemente. Y despacio. Porque la carroza no se movía de acuerdo al número de caballos que tiraban, sino a la importancia del pasajero. Dependía de si era un VIP (persona muy importante) o un MDH (muerto de hambre). Lo cual, por otra parte, producía una contradicción en la ecuación de fuerza vs. velocidad. Pues los entierros con dos caballos viejos y famélicos eran una verdadera bola de humo. Y los que iban a pie detrás, que reventaran. Por eso algunos se adelantaban en guagua y se colaban disimuladamente entre los de a pie a dos cuadras del cementerio. Sin que lo notasen los dolientes. Para hacerles creer que, como buenos amigos, se habían “disparado” la caminata. Y es que una caminata de aquellas era un verdadero vía crucis. Sin Cristo.

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 Emilio A. Cosío R.

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