Cámaras en mano.
Sonrisas en el rostro.
Una increíble historia que contar.
No hizo falta que hubiera estrellas de las Grandes Ligas en el primer juego en la historia del Marlins Park para que fuera memorable. La alegría y el deseo por agradar y pasar un buen rato de los muchachos de las escuelas de Belen y Columbus hilvanaron una sinfonía acorde con el espectacular templo de la pelota que promete convertirse la nueva sede de los Marlins de Miami en la Pequeña Habana.
Los muchachos de las escuelas experimentaron un sueño inalcanzable para muchas personas: vivir por un día la vida de sus héroes. “Me siento como un grandeliga”, dijo Kevin Suárez, un jardinero de 17 años de Columbus, y que al igual que sus compañeros tenía una cámara en mano con el objetivo de memorizar para siempre uno de los hitos de su vida.
Tal como pasó en su estreno a la sociedad el sábado durante el Fan Fest, el Marlins Park dejó atónitos no sólo a los muchachos de ambas escuelas, sino también a los entrenadores. “Estoy sin palabras. Allá (en el Sun Life Stadium) para ver un juego sentías que estabas como de lado. Aquí todas las sillas están enfocadas hacia el terreno”, sostuvo Joe Weber, encargado de trazar las estrategias de los Explorers de Columbus.
Jerry Albert, mánager de los Wolverines de Belen, agradeció la invitación de los Marlins. “Es fantástico que nos hayan dado la oportunidad de jugar el primer partido acá. Es increíble para estos muchachos”, señaló. “Ellos están incentivados y enfocados en pasarla bien y salir a ganar”. Y también en impresionar a sus familiares y amigos, que agotaron rápidamente las 6,000 entradas puestas a la venta para el desafío.
Christian Solís era uno de los más interesados en deslumbrar a todos. Su nombre pasó a la historia del parque como la primera persona en hacer un pitcheo en un juego, y con ello, le llegó una fama inesperada. “He dado muchas entrevistas, como ocho o nueve”, señaló el estudiante de Belen de 18 años y cuyo primer envío fue un strike por todo el medio. “Esto ha sido un honor para mí”.
También fue un honor para Brent Diaz, quien disparó el primer jonrón del estadio, un estacazo que pese a tener el viento soplando fuertemente en su contra superó la banda del jardín izquierdo. Lo mismo fue para Mike Vinson, un espigado derecho que ponchó a ocho en 5.2 innings de labor en el encuentro que ganaron los Explorers 6-4.
Sin embargo, en la primera noche en el Marlins Park nadie salió cabizbajo. David Díaz-Fernández, catcher de Belén, resumió con una frase un día teñido de magia para él, sus compañeros y el equipo contrario.
“No parece como si esto fuera real”, señaló.
Pero sí lo fue, y por una noche, jugaron a que eran Grandes Ligas y nadie bateó mejor que ellos, ni lanzó más fuerte ni corrió tan veloz.
Publicado por Maggie para Cjaronu