Por: Humberto Estrada
Para mi los mejores carnavales del mundo fueron los de Camagüey Cuba, eran 15 dias de diversion continua, en celebración de san Juan y san Pedro, en el mes de junio, donde además de las competencias de bailes de la ciudad, todos los pueblos y Centrales azucareros hacian sendas fiestas, las de Jaronú y Vertientes eran las mejores.
En la ciudad ademas de las competencias de las sociedades, y las comparsas se elegia una reina, las congas callejeras de la “Farola” dirigida por el boxeador Agramonte, y los comandos dirigida por “Caricato”, hacian temblar la ciudad con sus enormes tambores, bailaban detras de ellos los mas pobres junto a los mas ricos, la botella de ron en el bolsillo no faltaba a ningun bailador (nunca vi una mujer en una de esas congas) Recuerdo una copla que decia “huye de la acera…….. qué mira qué te tumbo…… que ahi viene la comparsa, arroyando a toda el mundo”. Y la otra, “Quitate el zapato……. que te lo quiero ver………que bonito pie tú tienes………vuélvetelo a poner”.
Las calles se adornaban con bambues enormes, que dos abarcaban la calle, y pencas de cocos en las puertas, y no habia toca discos , o radio que no saliera a la acera para que la gente bailara con su música. Las congas callejeras se disputaban la plaza de Bedoya, a un lado de la vieja iglesia del Carmen, se encontraban en cualquier parte de la ciudad y la gracia era llevarse los bailadores para la plaza de Bedolya, y cantaban a todo pulmón: “Sómos la farola… vamos pá Bedoya”……… y la otra: “Sómos los Comandos vamos Pa’ Bedoya… Lo que sea”, y al llegar a la famosa plaza tocaban tan duro que solo se oian los tambores, y uno se llevaba la mayor parte, pero al final todos se encontraban en la plaza de la Habana por donde se llegaba por la calle de la Horca, donde unos cocineros hacian sendas ollas de Ajiaco (el plato nacional), y ya amaneciendo se iban para sus trabajos.
Nunca se me olvidará que un día me dio por meterme en una de ésas, y yo debia abrir una cafeteria en dónde trabajaba a las 5:30 de la mañana, y habiendo vaciado una botella pude llegar, ¡y que sorpresa el dueño alli estaba botando el higado, porque habia estado en una de esas congas!, (segun él solo queria experimentar lo que sus clientes). Supongo me quedan unos 10 años de vida, pero si me dicen que pagando cinco de ellos puedo pasar una de esas noches, Pago.
Publicado por Maggie para Cjaronu



En casa de mi abuela Doña Lola Rodriquez-Castillo (esquina de Julio Sanguily y Joaquin de Aguero) ponian varias maquinas de coser en el pasillo interior de la casa y cosian las banderitas de colores que colgaban de una casa a la otra para adornar la calle. Se sacaban balances, vecinos, familiares y amigos se sentaban a disfrutar el desfile con camiones adornados, carrozas, automobiles, comparsas, etc, etc … Una de las tantas experiencias frustradas de mi juventud (gracias a los comunistas que se adueñaron de mi pais) fue el que nunca pude arrollar en una conga callejera…todavia recuerdo el lejano sonido cuando rompian los tambores ♪ (mi corazón daba un vuelco), recuerdo como ese ritmo candente ♫ iba en aumento a medida que se nos acercaba…mirabamos por una ventanita aquella conga callejera y yo soñaba…algun dia, cuando sea grande…algun dia… Al carnaval de Oriente no voy, en Camagüey se goza mejor ♫ ♪
Quiero aclarar que a pesar de que me vida fue una parte en Camaguey, otra en Oriente (don naci) y la ultima en la Habana a los carnavales de Santiago habia que decirle Ud. Para bailar esos si eran algo muy serio. Yo pude aprovechar de los ultimos antes que llegara el monstruo.
Naci en Camaguey. Yo me recuerdo ver las carrosas desde el balcon de mi abuala “Cacha” Pares de Vidal en el Hotel Residencial antes de Castro.
Una ciudad bella con cultura con una historia llena de martires.
La educacion, la gente alegre, las Iglesias, las calles, fue nuestro pasado, pero las memorias siguen en nuestros corazones.
Mi recuerdo muy querido, fue en el Año 1958, el primer y ultimo San Juan del que pude disfrutar junto a mis queridos Tíos, Monte, Guille, y Mica y mis primos, en uno de los bellos night clubs que se engalanaban, con luces y colores, y el ritmo de las congas.
Gracias estimado Señor Estrada, por tan lindo recuerdo.
Tere